
Algunas actualizaciones bien preparadas, un próximo cambio de unidad de potencia y el liderazgo de Oliver Oakes: desde la llegada del técnico italiano, el equipo francés se ha transformado
En el podio de Interlagos, al final de un Gran Premio dominado por idas y vueltas, se encuentran dos pilotos franceses junto al ganador Max Verstappen. Son dos chicos que crecieron juntos desde pequeños, destinados a la Fórmula 1, amigos hermanos que se han convertido – con el tiempo y la rivalidad – en feroces antagonistas. Se trata de Esteban Ocon y Pierre Gasly, vestidos con los colores de Alpine, el equipo francés que celebra el doble podio ante la incredulidad general. Se abrazaron fuertemente antes de subir al podio, Ocon y Gasly, olvidando años de rivalidad mientras los hombres del equipo los aplaudían sin palabras, en el asombro de un domingo que dio al equipo francés la mayor alegría de la temporada. La lluvia, los accidentes, la conducción perfecta de los pilotos, una dosis justa de suerte y una intuición en el muro que resultó acertada, llevaron al equipo francés al podio en Interlagos al final de un Gran Premio que premió a quienes, como Verstappen Esperó la bandera roja para aprovechar un cambio de neumáticos “bonificado” sin coste alguno. Alpine celebra así el éxito también gracias a las excelentes actuaciones en clasificación de Ocon, cuarto al inicio de la carrera, y a la remontada de Gasly, duodécimo al final de la sesión del domingo por la mañana. Resultados que parecían imposibles a principios de 2024, cuando la selección francesa se presentó el primer fin de semana del año, en Bahréin, en una profunda crisis técnica y de gestión.



