
El **duelo** es una experiencia profundamente humana que afecta a millones de personas en el mundo, convirtiéndose en un tema **tabú** que muchas veces no se discute abiertamente. La nueva encuesta “Los Españoles ante el Duelo – Barómetro 2025”, realizada en colaboración con la asociación **Empreintes**, ofrece una mirada reveladora sobre cómo esta experiencia impacta en la vida de las personas que han perdido a un ser querido. A continuación, se exponen las cifras más destacadas y su implicación en la sociedad actual.
El duelo prolongado como fenómeno creciente
Según la investigación, se estima que el **11%** de los afectados por la pérdida experimentan lo que se denomina **”duelo prolongado”**, un proceso que se extiende más allá de un año. Este tipo de duelo se caracteriza por una **nostalgia** persistente y dificultades para aceptar la pérdida. Desde 2022, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) reconoce oficialmente este trastorno, brindando un marco para su diagnóstico y tratamiento.
“Los datos indican que no se trata de una experiencia aislada”, afirma **Caroline Witschger**, psicóloga de Empreintes. “Identificar y comprender mejor el duelo prolongado es crucial para desarrollar recursos de apoyo efectivos”. En este sentido, se hace evidente que la pérdida de un cónyuge o un hijo aumenta considerablemente el riesgo, afectando hasta al **22%** de las personas en esas circunstancias.
Impacto en la vida cotidiana y laboral
El duelo no solo afecta la salud emocional de las personas, sino que también tiene repercusiones en su vida profesional. Alrededor del **12%** de los trabajadores en duelo han tenido que dejar sus empleos debido a la perdida. Esta cifra asciende al **28%** entre aquellos que han perdido a un hijo o nieto. La falta de comprensión y apoyo en el entorno laboral agrava aún más esta situación. “El hecho de que muchos no reciban información sobre los derechos laborales relacionados con el duelo es alarmante”, subraya **Louis Dupuy-Ferber**, director de Empreintes.
Las organizaciones deben comprender que el **duelo** no solo es un reto emocional, sino que también presenta un riesgo real para la **salud pública**. La falta de políticas claras y apoyo en el lugar de trabajo a menudo deja a las personas endeudadas sintiéndose aún más aisladas.
Aumento en el uso de sustancias
Otra estadística preocupante revelada por el barómetro es que el **47%** de los encuestados aumentaron su consumo de medicamentos para lidiar con su estado emocional tras la pérdida. Además, el **44%** de las personas incrementaron su consumo de alcohol o tabaco. Este comportamiento suele ser un intento de mitigar el dolor emocional intenso que acompaña a la **pérdida**. “Es esencial que la consulta médica aborde estas cuestiones en un contexto más amplio”, señala Witschger.
El uso de sustancias puede ofrecer un alivio temporal, pero no aborda las necesidades subyacentes de la persona. Por ello, es crucial movilizar **recursos** individuales y comunitarios que permitan a los en duelo encontrar un equilibrio y un sentido renovado de vida.
La necesidad de un observatorio nacional del duelo
Frente a la magnitud del problema, la asociación Empreintes aboga por la creación de un **Observatorio Nacional del Duelo**, que sirva para medir sus efectos en la sociedad y la economía. Esto permitiría diseñar e implementar políticas que aborden de manera efectiva las necesidades de los afectados.
Al final del día, el duelo es una experiencia común, pero su impacto es a menudo invisibilizado. Integrar el duelo dentro del discurso público y social no solo es necesario, sino urgente. La sociedad debe aprender a reconocer y apoyar a aquellos que atraviesan esta difícil etapa de la vida.





