
Un perro de servicio puede ayudar a Noah de varias maneras. Debido al dolor constante y a la sobreestimulación causada por el síndrome de Ehlers-Danlos y el autismo, ya casi no sale a la calle. Un perro de servicio puede ayudarla agregando estructura a su día, alertándola sobre crisis o desmayos e incluso aplicando presión en su pecho durante un ataque POTS. “Incluso me recordaba que comiera, por ejemplo, tocándome la mano con el hocico”.
Crowdfunding: un rayo de esperanza
Ahora ha cubierto gran parte de los gastos de un cachorro bien educado y de los cuidados necesarios. “He ahorrado para la compra, insumos, gastos médicos, esterilización y un fondo de emergencia. Lo único que pido ahora a través del crowdfunding es que me ayuden con los gastos de adiestramiento del perro”.
Sin embargo, estos costes de adiestramiento son considerables: adiestrar a un perro de asistencia cuesta al menos 23.000 euros. “Cuando vi esa cantidad, pensé: ‘Nunca voy a lograr esto sola’”. Siguiendo el consejo de su terapeuta y sus seres queridos, Noah inició una campaña de financiación colectiva. “Siempre he sido muy independiente, por lo que depender de mi novio, del servicio de salud mental y de mi supervisor es difícil. Con un perro de asistencia recuperaría algo de mi independencia”. Noah espera de todo corazón que su sueño se haga realidad. “Un perro de servicio me devuelve la vida.”

