
El Gabinete de Justicia quiere armarse mejor contra la injerencia y el espionaje extranjeros. Parece que el caso Creyelman es sólo la punta del iceberg. Por ejemplo, el gobierno expulsó a diecinueve espías rusos en los últimos meses, afirma el ministro de Justicia, Paul Van Tigchelt, en una entrevista con el periódico ‘De Standaard’.
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