
En la herencia que Papa Franciscoal siglo Jorge Mario Bergoglio, dejará a sus sucesores, las opiniones son diferentes y múltiples: para algunos ha sido un reformador, el que ha llamado la atención sobre la pobreza y las personas frágiles nuevamente, mientras que para otros solo creó confusión entre los fieles y no fue capaz de reformar las instituciones cléricas porque no las conocía.
Se pueden leer diferentes puntos de vista en los periódicos de todo el mundo, incluso en los financieros que generalmente dedican poco espacio a cuestiones de fe.
“¿Quién soy yo para juzgar?”, ¿Es la frase más famosa pronunciada por Bergoglio al comienzo de su pontificado: una respuesta a una pregunta incómoda, la presencia de sacerdotes homosexuales en la iglesia, cuya cuenta el Financial Times Y Les Echos en sus editoriales.
Lo que, según los dos periódicos, contribuyó a definir el Papa Francisco como reformador fue la atención para los pobres y las personas más débiles, de las cuales se ha convertido en un portavoz en numerosas ocasiones. “Estaba muy cerca de su apodo ‘Papa de los pobres'”, recuerda Les Echos.
Como defensor de los más débiles, vio lo que afecta el cambio climático en las poblaciones que lo sufren y, haciendo honor al nombre que ha elegido, gastó palabras para la defensa del planeta en el que vivimos.




