
VALERIE MACON / AFP
El corto francés « Deux personnes échangeant de la salive » ha llegado a la cima de los Oscars, llevando a casa el premio al mejor cortometraje en una ceremonia histórica.
Premio Oscar: Un hito en la historia del cine
Durante la 98ª edición de los Oscars, celebrada en el Dolby Theatre de Los Ángeles, el cortometraje Two People Exchanging Saliva se alzó con la deseada estatuilla, un reconocimiento que no solo resalta la creatividad del cine francés, sino que también refleja la riqueza de la diversidad cultural en su producción. Dirigido por Natalie Musteata y Alexandre Singh, el corto ganó el Oscar de ficción en una inusual situación de empate con The Singers de Sam A. Davis y Jack Piatt.
Un viaje a la diversidad cultural
Al recibir el premio, Alexandre Singh enfatizó el carácter internacional del proyecto. “Es un filme francés realizado por un británico de ascendencia franco-india, una roumano-americana, una argentina y una italiana”, dijo, destacando así un enfoque global en la narración cinematográfica.
Una trama audaz en un mundo distópico
El cortometraje sumerge al espectador en una sociedad bizarra donde el amor y la intimidad están estrictamente prohibidos. En este entorno opresivo, el acto de besar puede llevar a la muerte, y las transacciones comerciales se realizan a través de bofetadas.
Personajes en conflicto
La historia sigue a Angine, una mujer rica atrapada en un ciclo de compras compulsivas en un gran almacén. A medida que se siente atraída por una vendedora rebelde, la tensión aumenta. La pareja, enfrentando múltiples obstáculos, desafía un sistema que regula el deseo humano, una exploración del control social y la represión emocional.
Crítica y reconocimiento internacional
Tras su proyección en el festival de Telluride, el corto ha sido aclamado en varios encuentros cinematográficos, obteniendo reconocimiento internacional y premios, incluidos el Prix CANAL+ y el Prix du public en el Festival internacional del cortometraje de Clermont-Ferrand.
Un arte que impacta
La crítica ha describido el corto como “una fábula política que impresiona por su audacia formal”, reflexionando sobre las ironías y peligros del totalitarismo. En su discurso de agradecimiento, los realizadores señalaron la importancia del arte en la transformación social, mencionando que “podemos cambiar la sociedad a través del arte, la creatividad y el cine”.
Conclusión: Un símbolo de esperanza
«Deux personnes échangeant de la salive» no es solo un cortometraje, sino un testimonio del poder del cine para abordar realidades complejas. En un momento histórico donde la voz de la creatividad se entrelaza con temáticas profundas, este corto se convierte en un símbolo de esperanza y resistencia en un mundo lleno de absurdos y desafíos.


