El Conflicto en Irán y su Impacto en la Inflación de China
La prolongada batalla de China contra la deflación podría transformarse en un fenómeno más severo, conocido como “mala inflación”. Los economistas advierten que la guerra en Irán puede desencadenar este tipo de inflación justo en un momento en que el consumo débil y la demanda externa decreciente dejan a la economía china con pocas opciones para absorber el impacto.
Reservas Estratégicas de Petróleo en Beijing
China goza de una ventaja notable gracias a sus profundas reservas estratégicas de petróleo, su combinación diversificada de energía y un mercado energético cuidadosamente regulado. Esta situación proporciona a la economía china un colchón que muchas economías desarrolladas, particularmente en Europa, no tienen, donde los riesgos de estanflación son cada vez más evidentes. Sin embargo, un choque en los costos de insumos, que afecta la mayor base manufacturera del mundo y emplea a cientos de millones, podría presionar aún más los ya finos márgenes, incrementando la presión sobre el empleo y los salarios.
Precios de Productores en Aumento
Analistas de Gavekal Dragonomics y Soochow Securities estiman que un aumento del 10% en los precios del petróleo podría elevar la inflación de precios al productor, que actualmente se encuentra en -0.9%, en 0.4 puntos porcentuales. Desde que comenzaron los ataques de Israel a Irán el 28 de febrero, los precios del petróleo Brent han aumentado un 45%. Esto podría llevar a que los precios de las fábricas se vuelvan positivos por primera vez en más de tres años, siempre que el conflicto en Irán no termine rápidamente y la oferta de energía se recupere.
La Dilema de la Inflación en China
Para Beijing, salir de la deflación de esta manera puede no ser una solución satisfactoria. “Existen buenos y malos tipos de inflación. La inflación pura por costos no es lo que queremos ver, ya que puede comprimir las ganancias corporativas”, señala Shuang Ding, economista jefe de China en Standard Chartered Bank. Este choque en los costos de insumo, que ahora se extiende más allá de la energía, se presenta en un momento en que cerca de una cuarta parte de las firmas manufactureras ya están operando con pérdidas.
Empresas Chinas Absorbiendo el Impacto
El aumento en los precios de la energía y las materias primas podría seguir estrangulando los empleos y los salarios, depreciando la demanda del consumidor. Se estima que los precios al consumidor solo aumentarían entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales por cada aumento del 10% en los precios del petróleo. La intensa competencia y el poder de fijación de precios limitado hacen que las empresas sean más propensas a absorber estos costos adicionales en lugar de trasladarlos a los consumidores.
La Demanda Externa y Sus Consecuencias
China, a pesar de estar mejor protegida frente a esta crisis que muchas economías de Asia o Europa, aún necesita una economía global robusta para alcanzar su objetivo de crecimiento del 4.5% al 5% este año sin recurrir a estímulos no planificados. La principal amenaza del conflicto en Irán radica en su potencial para diminuir el consumo global, lo cual impactaría inevitablemente las exportaciones chinas.
Garcia-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis, menciona que este contexto podría agravar la ya débil demanda interna en China. Un incremento del 25% en los precios del petróleo podría reducir en 0.5 puntos porcentuales el crecimiento del PIB de China. Aunque la situación podría ofrecer a China una ventaja competitiva en los mercados de exportación, esto no mitigaría la disminución general de la demanda externa.
Revisión del Plan Quinquenal
El último plan quinquenal de China, diseñado antes del conflicto en Irán, se enfoca en un futuro impulsado por músculos industriales y tecnológicos, no por el consumo. Con el conflicto en el Medio Oriente amenazando la demanda externa, esta estrategia podría requerir una reconsideración. “El único modo sostenido de realinear la oferta y la demanda en China es apoyar los ingresos de los hogares a través de un respaldo fiscal a largo plazo”, concluye Neumann. Este es un desafío monumental que, de no abordarse, podría profundizar los problemas económicos del país.
