
“Tres, dos, uno … ¡Conejito de Pascua!” Con esas palabras se dio la señal inicial y docenas de niños se apresuraron al bosque. Los pequeños pudieron comenzar de inmediato, porque para ellos los huevos eran claramente visibles en el camino. Los niños mayores tuvieron que verse un poco mejor. “Entre los árboles y los arbustos, y a veces en los árboles”, explica Estelle su estrategia.
El Conejito de Pascua había hecho su ronda temprano en la mañana, y según la organización había suficientes golosinas para todos. “Esperamos 85 niños. Buscan huevos de plástico y cuando los dan, obtienen huevos de chocolate reales en el lugar”, dice el organizador. Después de buscar media hora, el bosque casi se vació.

