El **Panier de fraises des bois** de Jean Siméon Chardin, una obra emblemática, ha estado durante décadas en posesión de la familia Marcille en Orléans. Pintado en **1761**, este cuadro ha sido parte de una tradición familiar que valora el arte y la cultura. Desde que la familia decidió desprenderse de la obra en **2022**, el museo de **Arte Moderno de Fort Worth** en Texas ganó la subasta por un asombroso total de **25 millones de euros**.
Una historia de amor por el arte
La historia del **Panier de fraises des bois** es más que la simple transacción de una obra de arte; es un relato de **pasión familiar** por la pintura. Los Marcille han mantenido vivo este legado, siendo **Eudoxe Marcille**, el director del museo de Orléans entre **1870 y 1890**, un ejemplo claro de la dedicación artística de la familia. El interés por la obra nunca ha cesado, y en 2022, los descendientes de esta familia decidieron venderla, lo que provocó una fuerte reacción en la comunidad artística francesa.
El **Ministerio de Cultura** de Francia se vio obligado a intervenir ante esta venta. Cuando se solicitó el certificado de exportación, el ministerio lo denegó, dando así a Francia tres años para bloquear la salida del cuadro. En este contexto, la directora de los museos de Orléans, **Olivia Voisin**, destacó la movilización **extraordinaria** que se llevó a cabo para reunir los fondos necesarios para adquirir la obra. Gracias a la contribución de **mecenas privados** y a más de **10,000 donantes**, se logró juntar el dinero necesario.
El regreso de una obra maestra
El **Panier de fraises des bois** ha comenzado un periplo por diversas ciudades francesas, donde se presentará en una serie de exposiciones. Después de su restauración en París, el cuadro fue exhibido por primera vez en Orléans, como parte de la **exposición “Les Chardin des Marcille, une passion orléanaise”**, que estará habilitada hasta el **11 de enero de 2026**. Posteriormente, se espera que la obra se una a las colecciones del **Louvre**, marcando un hito importante en su historia.
Aprovechando este préstamo excepcional, se han reunido cinco obras más de Chardin de la célebre colección de los Marcille, que no se habían mostrado juntas desde la **revisión de 1979** en París. Estas obras, junto con el **Autoportrait aux bésicles**, adquirido en 1991, ofrecen una mirada única a la vida y la obra del artista. Los retratos de François, Camille y Eudoxe Marcille complementan la colección, permitiendo a los visitantes ver a las **figuras históricas** detrás de los cuadros.
Un legado artístico sostenido
La figura de **François Marcille**, padre de Eudoxe y Camille, es crucial en esta historia. Nacido en **1790**, François fue un **corredor de semillas** en la Beauce que comenzó a coleccionar obras de arte en 1822. Su determinación por reunir piezas de artistas en desuso, como **Boucher, Fragonard,** y por supuesto **Chardin**, fue una labor monumental que resultó en una de las mayores colecciones de su tiempo, que contaba con más de **4,500 obras** y **30 Chardin**.
La pasión de François por el arte fue transmitida a sus hijos. **Camille** se convirtió en conservador del museo de Chartres, mientras que **Eudoxe** tomó el mando del museo de Orléans. Este compromiso con la promoción de la obra de Chardin fue destacado por **Pierre Rosenberg**, ex presidente del Louvre, quien expresó que “sin los Marcille, Chardin podría haberse perdido en el olvido”. Hoy, Chardin es reconocida como una de las figuras más destacadas del arte francés, y su obra **Le Panier de fraises des bois** es un símbolo de su legado.
La historia del **Panier de fraises des bois** no solo es una narración sobre una obra de arte, sino también un testimonio del compromiso de varias generaciones de la familia Marcille. Su dedicación a la colección y promoción del arte ha asegurado que obras maestras como esta continúen siendo apreciadas por el público, y se conviertan en un símbolo del rico patrimonio cultural francés que perdura en el tiempo.

