
La compra del parque recreativo de Hesselte por parte del municipio de Westerveld resultó ser exactamente la forma de política de suelo activa que los concejales querían ver del ejecutivo municipal. Durante el debate sobre la compra se escucharon principalmente palabras de elogio. La única crítica se pudo escuchar sobre la breve propuesta, pero la explicación del concejal Jacob Boonstra compensó mucho en esa área.
