
Edward Jones (91), de Escocia, no sabe lo que le está pasando. En la noche de estreno del Cuento de hadas de invierno de Shakespeare en Diever, sube al escenario con su hija para bailar con los actores.
“Mi hija me convenció para que hiciera algo en el escenario”, se ríe. Jones viene a menudo al Teatro Shakespeare, pero nunca antes había participado. “Creo que es muy divertido. Sólo vine aquí para ver un espectáculo y antes de que te des cuenta estás en el escenario. Mi dulce hija no dijo nada”.
Es un plan en el que se ha trabajado mucho. No sólo por la hija de Jones. Principalmente por el director artístico de Shakespeare, Jack Nieborg. Además de Jones, hay una treintena de extras y cada noche son personas diferentes.
“Es una broma, pero también forma parte de un desarrollo serio que estamos realizando”, explica Nieborg. “Estamos viendo hasta dónde podemos llegar con la participación del público en una actuación. Por eso hace siete años colocamos el escenario en el medio. Se convertirá en una fiesta popular, todo el mundo participará”.
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