La **guerra comercial** iniciada por Donald Trump ha tomado un nuevo rumbo. Tras fijar tasas sobre el acero y el aluminio, el presidente estadounidense ha decidido establecer **derechos de aduana** del 25% sobre camiones y del 10% sobre autobuses y autocares. Esta medida representa una nueva **categoría de productos** sujeta a **tributación sectorial**.
El mandatario había anunciado a finales de septiembre su intención de implementar esta **nueva tarifa aduanera** sobre los camiones, diseñada inicialmente para entrar en vigor el 1 de octubre. Durante este anuncio, también se incluyó a los **autobuses**, que no habían sido mencionados previamente.
Con esta acción, Trump amplía los **derechos de aduana** ya existentes en el sector automotriz, que comenzarán a aplicarse a partir del 1 de noviembre.
El impacto de los camiones provenientes de Canadá y México
Esta decisión se produce tras una **investigación** del Departamento de Comercio para determinar si la **deslocalización de la industria** representa un riesgo para la seguridad nacional. Este enfoque ha sido utilizado para todos los **derechos de aduana** implementados anteriormente.
Sin embargo, es importante destacar que estos nuevos derechos de aduana no se aplicarán completamente a los camiones que provengan de Canadá y México, siempre que su producción cumpla con los criterios del **Tratado de Libre Comercio** entre los tres países (T-MEC).
Para los vehículos afectados, solo las piezas que no sean fabricadas en **Estados Unidos** estarán sujetas a la tasa del 25%. Por el momento, estas piezas están exentas mientras el Departamento de Comercio determina cómo implementar esta política.
Según cifras de Capital Economics, **Estados Unidos** importa el 78% de sus camiones de **México** y un 15% de **Canadá**.
En el caso de los autobuses y autocares, los **derechos del 10%** se aplicarán plenamente a los vehículos procedentes de las dos naciones vecinas, sin diferenciación, ya se en el marco del T-MEC o no.
Un apoyo a la industria automotriz
La Casa Blanca también ha utilizado este decreto para atender una solicitud de la **industria automotriz**, extendiendo hasta 2030 la deducción del 3.75% del precio recomendado que los fabricantes pueden aplicar sobre los automóviles de fabricación estadounidense que contengan **piezas importadas**.
Inicialmente, esta medida estaba programada para aplicarse durante un año, pero fue introducida a solicitud del sector para mitigar el impacto de los **derechos de aduana** en los fabricantes automotrices. Este esquema se aplicará en las mismas condiciones a los camiones fabricados dentro de **Estados Unidos**.
Tensiones con Canadá y México
Tanto **Canadá** como **México** están entre los principales países afectados por los nuevos **derechos de aduana** estadounidenses, un cambio que se intensificó con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Ambas naciones han intentado negociar nuevos **acuerdos comerciales** con sus vecinos, lo que ha generado tensiones comerciales, especialmente entre **Canadá** y **Estados Unidos**, sin éxito hasta el momento.
A pesar de esto, las capitales aseguran que el impacto de los **derechos de aduana** es limitado, argumentando que más del 80% de sus exportaciones hacia **Estados Unidos** se realizan bajo el marco del **T-MEC**.
La decisión de imponer nuevos derechos de aduana sobre camiones y autobuses no solo señala la determinación de Trump de proteger la industria automotriz estadounidense, sino que también ilustra las complejidades de las relaciones comerciales en América del Norte. El desarrollo de estas políticas puede tener repercusiones significativas en el comercio entre Estados Unidos, México y Canadá. Mientras tanto, la industria debe adaptarse a un entorno que está cambiando rápidamente, donde las decisiones políticas tienen un impacto real en la economía.


