
Los disturbios han vuelto a estallar en Francia por protestas espontáneas contra la reforma de las pensiones. Eso sucedió esta vez en París, Nantes, Montpellier y Lille, entre otros, informan medios franceses. La policía utilizó gases lacrimógenos en la capital para dispersar a los manifestantes.
Las protestas del lunes también se salieron de control. Cerca de 300 personas fueron arrestadas la noche siguiente, la mayoría de ellas en París. Los opositores a los planes de pensiones han estado protestando durante dos meses.
Según el ministro del Interior, Gérald Darmanin, más de 300 agentes resultaron heridos. Las autoridades movilizarán el jueves cerca de doce mil efectivos, en la nueva jornada nacional de acción.
Los planes de pensiones, que incluyen un aumento de la edad de jubilación y un número mínimo de años de trabajo para una pensión completa, ya son definitivos.
El gobierno impulsó la reforma la semana pasada. La legislación sobre pensiones solo podría ser derogada con la caída del gobierno. Las dos mociones presentadas fueron consideradas el lunes, pero no fueron apoyadas por la mayoría del parlamento.
Una de las mociones vino del partido de derecha radical de Marine Le Pen. Advirtió el martes que el presidente Emmanuel Macron está llevando al país al borde de una “explosión social” con sus planes.
También dijo que “no ayudará a apagar un incendio provocado por el gobierno por segunda vez”, en referencia a las manifestaciones masivas del movimiento de protesta ‘Chalecos Amarillos’.


