
Diez grandes empresas energéticas e industriales de los Países Bajos reciben en conjunto una media de 8.800 millones de euros en subvenciones a los combustibles fósiles al año, según muestra una investigación. “Una cantidad enorme que el gobierno holandés transfiere anualmente a un grupo selecto de grandes contaminadores y a sus accionistas”, afirma el director de Milieudefensie, Donald Pols.
La agencia de investigación Profundo descubrió por encargo de Milieudefensie que la filial holandesa de Shell era la que recibía la mayor cantidad de subvenciones a los fósiles. La empresa recibe anualmente al menos 2.100 millones de euros en subvenciones.
Le sigue la empresa química Dow Benelux, con al menos 1.600 millones de euros al año. Y Yara Sluiskil, una empresa de fertilizantes, recibió 1.200 millones de euros al año. Estas empresas han obtenido miles de millones en beneficios en los últimos años, la mayoría de los cuales se beneficiaron de la crisis energética.
Según Pols, estos miles de millones son “sólo la punta del iceberg” cuando se trata de subvenciones que empeoran la crisis climática. A principios de este año se supo que el gobierno holandés gasta entre 40 y 46 mil millones de euros al año en subsidios a los fósiles.
Milieudefensie quiere que los políticos eliminen progresivamente los subsidios a los fósiles para las empresas, empezando por las exenciones en virtud de los impuestos sobre la energía y las regulaciones fiscales e impuestos especiales. “Ahora corresponde a la nueva Cámara de Representantes aplicar una política justa y, por tanto, poner fin rápidamente a los obsequios de fósiles a los grandes consumidores de fósiles”, afirma Pols.
El gabinete saliente ya quería cambiar esto y prometió eliminar gradualmente los subsidios a los fósiles en los próximos años. Esto incluye los beneficios para las grandes empresas que ahora pagan pocos impuestos por su electricidad.
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