
ESTELLE RUIZ / NurPhoto via AFP
Dix ans après, le lancement du mouvement d’Emmanuel Macron (ici le 19 avril 2017 à Nantes) a des choses à nous apprendre pour la présidentielle de 2027.
• El 6 de abril de 2016, Emmanuel Macron lanzó el movimiento En Marche, que se presentaba como una opción tanto de izquierda como de derecha.
• En ese momento, era ministro de Economía de François Hollande, cuya candidatura a un segundo mandato era incierta.
• Diez años después, este lanzamiento nos recuerda que mucho puede cambiar en el año anterior a una elección presidencial.
Las Lecciones del Pasado
El 6 de abril de 2016, Emmanuel Macron lanzó En Marche desde su ciudad natal, Amiens, prometiendo un “movimiento político nuevo que no será ni de derecha ni de izquierda”. Hoy, una década después, el movimiento, ahora conocido como Renaissance, representa tanto los éxitos como los fracasos del líder.
El recuerdo de esta velada emblemática ofrece una lección esencial en el contexto de precampaña presidencial: los informes de fuerza medidos un año antes del escrutinio carecen de valor predictivo. Por naturaleza, son cambiantes, y los favoritos muchas veces no logran ganar en las urnas. Regresemos al pasado.
El Favorito de la Época: Alain Juppé
En aquellos días, Alain Juppé era el candidato que acaparaba la atención. Con una extensa cobertura mediática y un notable apoyo popular, pocos tomaban en serio las aspiraciones de Macron, un político joven, sin experiencia electoral previa.
Tras el lanzamiento de En Marche, algunos cercanos a François Hollande veían la iniciativa como un apoyo a la administración existente, imaginando incluso que Macron podría convertirse en una especie de sucursal del Partido Socialista. En las primeras encuestas, Macron, aunque considerado candidato del PS, competía en popularidad con Hollande.
Por otro lado, Juppé estaba consolidado con más del 30% de intención de voto, y se preveía un enfrentamiento inevitable con Marine Le Pen.
Ascensión Fulminante
Mientras tanto, Macron apenas alcanzaba un 15% en las encuestas y esta cifra no cambiaría hasta noviembre. Sin embargo, con la impopularidad de Hollande creciendo, se le presentaría una oportunidad única.
Las primarias de izquierda y derecha, así como los problemas judiciales de otros candidatos, despejaron el camino para Macron, cuyo ascenso resultó sorprendente. La serie de eventos fortuitos le permitió ganar espacio en un centro político despreciado por las extremidades que dominaban la escena electoral.
Quien podría haber previsto este desenlace? La experiencia de Macron invita a la cautela en este periodo electoral. Las dinámicas políticas son fluidas y las situaciones raramente son fijas un año antes de una elección, y esa, precisamente, es la lección esencial que nos deja el fenómeno Macron.




