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En Moissac, un pequeño municipio de la región de Tarn-et-Garonne, **Mathieu Gazagnes** ha decidido emprender un **proyecto ambicioso**: rehabilitar ocho hectáreas de tierras familiares para cultivar **olivas** y **kiwis** de forma **orgánica**. Este desafío exige un trabajo arduo y constante, ya que además enfrenta la dificultad de reunir los fondos necesarios para llevar a cabo su sueño.
Mathieu dedica entre **diez y doce horas diarias** a su trabajo como **ébéniste**, y además, se compromete a desmalezar al menos una hora cada día en las tierras familiares. “Desde pequeño he tenido un vínculo fuerte con la agricultura. Mis abuelos adquirieron estas tierras en los años 60, donde cultivaron **manzanas**, y luego mis padres continuaron con la siembra de **álamos**”, relata con nostalgia.
La vida de Mathieu cambió drásticamente tras la **muerte de su madre** en 2016, cuando su padre decidió abandonar la agricultura. “Ver estas tierras en este estado es doloroso para mí. Ha pasado mucho tiempo y energía en su cultivo antes de que se convirtieran en un terreno abandonado”, expresa con pesar.
El deseo de rehabilitar la herencia familiar
Con el deseo de **revivir** el legado familiar, Mathieu se enfrenta a un gran desafío: rehabilitar las tierras y comenzar un nuevo ciclo de cultivo. “He pasado dos décadas en este terreno y me duele verlo descuidado. Siento la necesidad de retomar el legado”, asegura decidido. Para ello, tiene un plan claro sobre qué especies desea cultivar: “Quiero producir **aceite de oliva** orgánico y también kiwis”, menciona con entusiasmo.

La selección de estas especies no es al azar, sino una decisión lógica frente a las exigencias del **cambio climático**. “El olivo es un árbol que necesita poca agua, y aunque los kiwis requieren un poco más, en Moissac estamos en una zona favorable para su cultivo”, explica. Además, la empresa **Aux saveurs du Quercy**, especializada en productos orgánicos, se ha mostrado interesada en colaborar con él en aspectos técnicos.
El desafío financiero del emprendimiento
A pesar de la pasión y el compromiso que muestra, Mathieu sabe que el camino por delante es complicado. “Para llevar a cabo este proyecto, necesito un **apoyo financiero** inicial. Estoy buscando **50,000 euros** para comenzar”, confiesa. Para ello, ha creado una **cagnotte** (una campaña de crowdfunding) que tiene como objetivo reunir este capital y asegurar la sostenibilidad de su proyecto para lanzarlo, idealmente, a principios de 2026.
La historia de Mathieu Gazagnes es un claro ejemplo de cómo la pasión y la determinación pueden guiar a una persona a revivir sus raíces y contribuir al desarrollo de prácticas agrícolas más sostenibles. En un mundo donde la conexión con la tierra es cada vez más importante, su compromiso por cultivar de manera orgánica es una inspiración para muchos. Con el apoyo adecuado, Mathieu podría no solo cumplir su sueño, sino también dejar un legado significativo para las generaciones futuras.




