
– / AFP
El 4 de enero, tras varios días de violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, el gobierno iraní anunció un paquete de ayuda económica destinado a la población. Esta medida de apaciguamiento llega después de una semana marcada por protestas que comenzaron por razones económicas, como la creciente inflación y el alto costo de vida.
Protestas por la Crisis Económica
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre en Teherán, donde comerciantes cerraron sus negocios como respuesta a la crisis económica. Desde entonces, el descontento se ha extendido a alrededor de 40 ciudades, principalmente pequeñas y medianas localidades en el oeste del país, y ha evolucionado hacia demandas políticas más amplias. Hasta ahora, se han reportado al menos doce muertes, incluyendo a miembros de las fuerzas de seguridad, según fuentes oficiales.
Aumento de la Ayuda Mensual
El gobierno, que reconoce las “reivindicaciones legítimas” de la población, ha decidido implementar una ayuda mensual de 10 millones de riales (aproximadamente seis euros) durante cuatro meses. Esta acción busca “reducir la presión económica sobre la población”, en un contexto donde el salario promedio en Irán es de 170 euros mensuales y el salario mínimo, de unos 85 euros.
Reacciones a las Manifestaciones
Las protestas del sábado en Teherán fueron descritas como “limitadas”, con grupos de entre 50 y 200 jóvenes. Los manifestantes corearon lemas políticos, aunque los enfrentamientos se mantuvieron dentro de límites relativamente controlados, con algunos incidentes menores de violencia.
A pesar de la presencia de fuerzas de seguridad en los principales puntos de la ciudad, la mayoría de los comercios estaban abiertos. Sin embargo, las calles lucían menos concurridas de lo habitual, reflejando un ambiente tenso pero controlado.
Situación en el Oeste del País
En el oeste de Irán, la situación es más preocupante. Informes recientes han indicado “ataques organizados” en localidades como Malekshahi, donde se registraron enfrentamientos mortales. La ONG de derechos humanos Hengaw ha reportado que los Guardianes de la Revolución abrieron fuego contra los manifestantes, dejando un saldo de al menos cuatro muertos entre la población kurda.
Las Consecuencias de las Protestas
Las cifras de arrestos desde el inicio de las protestas ascienden a 582 personas, según la Agencia de Activistas de Derechos Humanos (HRANA). A pesar de la violencia, el ayatolá Ali Khamenei ha declarado que comprende las quejas económicas, aunque enfatiza que los “disturbios” deben ser controlados.
Las protestas actuales son significativas, pero aún no alcanzan la magnitud de las masivas manifestaciones de 2022, que estallaron tras la muerte de Mahsa Amini. La situación política en Irán sigue siendo inestable, y el gobierno intenta mantener el control en medio de un descontento creciente.


