
“El barco llegó a la costa”, anunció la presidenta de la conferencia, Rena Lee, entre fuertes aplausos en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el sábado por la noche, hora local.
El objetivo principal de la conferencia fue asegurar que al menos el 30 por ciento de los océanos del mundo sean designados como áreas protegidas en el futuro. También debe haber procedimientos para comprobar que los proyectos económicos, las expediciones y otras actividades en los océanos son respetuosos con el medio ambiente. Finalmente, el Acuerdo de Alta Mar debe colocar la biodiversidad en alta mar bajo protección internacionalmente vinculante.
Crucial para la vida en la Tierra
Dos tercios de los océanos se encuentran fuera de las zonas económicas exclusivas de los países y pertenecen a alta mar. Son en gran parte áreas fuera de la jurisdicción nacional. Si bien la buena salud de los ecosistemas marinos es fundamental para la vida en la Tierra, actualmente solo el 1 por ciento está protegido. El acuerdo tiene como objetivo cambiar eso y se considera esencial para lograr el objetivo acordado en diciembre de proteger el 30 por ciento de la tierra y el mar del mundo para 2030.
Durante los debates sobre el texto final del acuerdo en Nueva York, la Unión Europea prometió 40 000 millones de euros como contribución a la tramitación e implementación del acuerdo. A principios de esta semana, durante la conferencia Our Ocean en Panamá, la UE anunció que invertiría 860 millones de dólares (más de 800 millones de euros) en investigación, seguimiento y conservación de los océanos en 2023. Según Panamá, un total de 19 mil millones dólares (casi 18 millones de euros) comprometidos para la conservación de los océanos, de los cuales 6.000 millones por parte de EE.UU.
Acordado 15 años en la fabricación
Durante quince años se ha discutido un acuerdo internacionalmente vinculante para proteger las aguas internacionales, pero los diferentes países defendieron previamente puntos de vista e intereses muy diferentes. Por ejemplo, uno de los puntos de discordia fue la distribución de las ganancias potenciales de la explotación de los recursos genéticos marinos. Se han organizado varias rondas de negociaciones desde 2018. En agosto del año pasado, una conferencia anterior en Nueva York terminó sin resultados después de dos semanas.
