Molestia
Obtiene un profundo suspiro. “Si no me hubiera enfermado, habría fallecido y habría terminado en silencio. Siempre disfruto hacerlo, y en realidad aún así. Pero ya no puedo soportarlo. Muy de larga data, eso ya no funcionará. Y mantener mi cabeza también se está volviendo cada vez más difícil”.
Lo que más lo rompe, además de su condición física, es la presión mental. “No te cansas de las píldoras y los paquetes, pero piense en ello, piénsalo. Todo lo que viene con él. Si alguien está enfermo, por ejemplo: formularios, informes semanales. En el pasado fue más simple”.
El mundo también está endurecido, explica. “Hace unos años, una mujer entró para esconderse. Fue perseguido por un grupo de niños, que la rociaron y la escupieron. A veces nos llamaron nombres alrededor de Sinterklaas y Navidad, porque no había traje. Entonces también pienso: ya no tengo ganas”.

