
En Toneel Enzo, unos 30 niños entre 8 y 18 años reciben lecciones de teatro todos los sábados en el teatro de Blinkerd de Rob, su esposa, su madre, Thea, y un puñado de voluntarios.
“El teatro es un medio para dar a los niños autosuficiencia. Primero tienes que atreverte a ser tú mismo antes de que puedas interpretar a alguien más. Si ves a un niño, que es muy tímido con la primera lección, siempre estoy más seguro, siempre estoy muy orgulloso. Maravilloso poder contribuir a eso”.
El núcleo duro del equipo artístico ha constado de las mismas personas desde principios de los 90, y eso hace que este club de teatro sea tan especial, dice Rob. “No es una asociación con los miembros, sino un club de voluntarios que comparten su pasión por el teatro”.
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