
Para acelerar la descarbonización a nivel europeo necesitamos una estrategia basada en la neutralidad tecnológica que prevea el uso complementario de todas las tecnologías disponibles en la actualidad para lograr el objetivo de cero emisiones de CO2 y limitar el aumento de la temperatura a solo +1,5 grados centígrados en comparación con el período preindustrial. Esto es lo que se afirma en un informe de The European House Ambrosetti y Eni titulado “Propuesta para un plan de tecnología de cero emisiones”.
Uso de todas las tecnologías.
El principio de neutralidad tecnológica indica la neutralidad de las opciones políticas con respecto a diferentes tecnologías, con el mismo resultado. En el ámbito medioambiental, supone que las políticas no se centren únicamente en determinadas tecnologías para la descarbonización -como las renovables o el coche eléctrico- sino que tengan en cuenta todas las tecnologías utilizables, como la biomasa, los biocombustibles, el hidrógeno, la captura, el almacenamiento y el uso del carbono. (Ccus).
El mapa tecnológico
El análisis de Ambrosetti y Eni mapeó 100 tecnologías que se pueden utilizar para reducir las emisiones para 2050. Las que traerán la mayor contribución serán la electrificación con un 22%, la eólica y la solar con un 21%, la captura, almacenamiento y reutilización de CO2 (Cccus) y Eliminación de dióxido de carbono (Cdr, tecnología que permite eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera una vez producido y liberado al aire) con un 14 %, mientras que el hidrógeno y la bioenergía pueden aportar un 8 % y un 7 % respectivamente.
Acceso a materiales del área de riesgo
Según Ambrosetti y Eni, la dependencia tecnológica debe ser considerada como dependencia energética. El acceso a materiales y tierras raras está demostrando ser el área de riesgo real para la transición energética europea. Para 2030, se prevé que la demanda de importación de componentes de paneles fotovoltaicos aumente 7 veces, las celdas de combustible de hidrógeno 47 veces y los componentes de turbinas eólicas 44 veces.
Emisiones energéticas y no energéticas
La investigación considera necesario trabajar tanto las emisiones energéticas como las no energéticas, centrándose en los sectores en los que es más complejo reducirlas, como el transporte pesado y la producción de energía. La mayoría de las emisiones (72 %) son generadas por combustibles fósiles para la generación de energía, pero las emisiones no energéticas representan el 28 % de las emisiones en la UE. Para lograr una descarbonización completa, es necesario intervenir en ambos componentes.



