
La dermatose nodular contagiosa y su impacto en el Salon de la Agricultura
El 21 de febrero de 2026 se inaugurará la 62ª edición del Salon Internacional de la Agricultura en París, un evento histórico marcado por la ausencia de bovinos a causa de la epidemia de dermatose nodular contagiosa (DNC). Esta situación ha generado un gran desánimo entre los ganaderos de Aveyron, quienes cada año hacen su viaje a la capital francesa para participar en los concursos y dar a conocer su excelencia en la cría de ganado.
Un evento esperado que se convierte en un lamento
Para muchos de estos ganaderos, la llegada de finales de febrero siempre significaba una escapada a París. Sin embargo, este año, la amenaza de la DNC ha llevado a los organismos de selección de razas a tomar la difícil decisión de no participar. Romain Fabié y Pierre Salelles, ganaderos de Simmental y líderes del sindicato departamental, explican: “Es una medida de prudencia respecto a la DNC y también a las exigencias del salón en cuanto al reforzamiento del carnet sanitario.”
Riesgos sanitarios y preocupaciones en la profesión
Jean-Pierre Besson, quien ha participado en el evento durante 25 años con su ganado Aubrac, se muestra comprensivo con la decisión. “Por supuesto que estamos decepcionados, siempre queremos ir. Pero es una decisión sensata, hay un riesgo sanitario.”
La DNC, aunque ha desaparecido de los titulares recientes, sigue causando preocupación en la comunidad ganadera. “Quizá mañana seamos nosotros los afectados, no podemos hacer una celebración mientras otros sufren,” añade Besson.
La carga del riesgo constante
Para estos ganaderos, el hecho de que sus animales sean criados con un enfoque en concursos aumenta la presión. Pierre Calmelly, quien cría ganado en Bozouls, destaca la dificultad de recuperar el patrimonio genético si su rebaño es sacrificado. “Es el trabajo de varias generaciones, extremadamente difícil de reconstruir.”
La preocupación no radica solo en la DNC, sino también en el futuro de la agricultura en general. Calmelly expresa su inquietud sobre la soberanía alimentaria de Francia y las dificultades que enfrentan los productores. “Vivimos con una espada de Damocles sobre nuestras cabezas.”
Esperanza de regresar en 2027
A pesar de la decepción, los ganaderos mantienen la esperanza de participar nuevamente en el salón el próximo año. “No hay pérdida inmediata al no ir, pero en el largo plazo es un reconocimiento a nuestro trabajo,” comenta Calmelly. Esta opinión es compartida por Besson, quien enfatiza la importancia de dar visibilidad a la agricultura y a su región en estos eventos.
Los ganaderos anhelan que en 2027 puedan regresar al Salon Internacional de la Agricultura, un evento que representa más que un simple concurso: es una celebración del compromiso y la dedicación de los agricultores hacia sus animales y su tierra. Como dice Pierre Salelles: “Como ganadero, es un verdadero pesar no poder asistir.”
El deseo común entre ellos es claro: “Tenemos la intención de regresar el próximo año, especialmente si significa que la enfermedad ya no está.”


