
De todos los lugares afectados por los incendios forestales de Los Ángeles, el pueblo costero de Palisades se lleva la palma. Más de 23.000 estadounidenses perdieron sus hogares aquí, 8 personas murieron y una comunidad entera ardió en llamas. Este lugar debió ser alguna vez un paraíso bajo el sol, como lo comprueban nuestra reportera Sabine Vermeiren y el fotógrafo Pieter-Jan Vanstockstraeten. Ahora ya no está. “Es extraño que como periodista tengas prioridad. Y entonces eres testigo de la devastación absoluta, ante los propios residentes”.
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