
Olga está muy feliz de tener un segundo macho en la manada. Garantiza la diversidad deseada. “Sangre fresca, eso es muy bueno para la manada. Este verano tendremos bambis muy agradables”.
Pero eso no es lo único. Olga: “Hay demasiados ciervos en las dunas. A veces les disparan, así que afortunadamente Rambo se salvó”.
Hace dos años, los parques para ciervos casi tuvieron que cerrar: no sería bueno para los animales vivir en un entorno cerrado. Rambo demuestra lo contrario en lo que respecta a Olga. “Aquí tiene comida, la tiene y está a salvo”.
