La llegada de 153 palestinos a Sudáfrica: un acto de expulsión?
Pretoria se mantiene firme en su postura tras la llegada de 153 palestinos a Sudáfrica en un vuelo charte. El ministro de Relaciones Exteriores, Ronald Lamola, calificó la situación de “sospechosa” y alertó sobre una clara “voluntad de expulsar a los palestinos de Gaza y Cisjordania”. Lamola enfatizó que Sudáfrica no está dispuesta a permitir vuelos que faciliten este tipo de acciones. Según sus declaraciones, la llegada de estos palestinos es parte de un plan más amplio que busca desplazar a la población palestina hacia diferentes regiones del mundo.
Un viaje en circunstancias misteriosas
El grupo llegó a Sudáfrica sin sellos de salida en sus pasaportes, lo que ha llevado a cuestionar la legitimidad de su viaje. Pasajeros y miembros del gobierno sugieren que una organización llamada Al-Majd estuvo detrás de esta operación. Lamola insinuó que esto forma parte de una “operación orquestada” destinada a deslocalizar palestinos de sus territorios. A su vez, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, anunció el inicio de una investigación para aclarar las circunstancias en que estos palestinos llegaron al país.
Detalles del arribo
Los 153 palestinos, que incluyen hombres, mujeres y niños, enfrentaron serios inconvenientes al llegar: fueron retenidos por la policía de fronteras durante más de doce horas. Finalmente, el Ministerio del Interior permitió su entrada, garantizando el apoyo de la ONG sudafricana “Gift of the Givers”, que se comprometió a proporcionarles asistencia y alojamiento.
Costos y expectativas truncadas
Los palestinos revelaron que pagaron aproximadamente 2,000 dólares por persona a Al-Majd, y algunos de ellos ni siquiera estaban conscientes de que se trasladarían a Sudáfrica. En cambio, les prometieron seguridad en un país que los acogería. Varias personas creían que su destino final sería Indonesia, Malasia o India. Esta falta de transparencia ha generado consternación sobre la naturaleza de la operación.
Proceso de entrada y futuro incierto
De los 153 pasajeros, 130 ingresaron con un visa provisional de 90 días, mientras que 23 optaron por tomar vuelos de conexión a otros destinos. Testimonios indican que la organización Al-Majd había estado promoviendo “evacuaciones y reubicaciones” en redes sociales, pidiendo un pago anticipado y un aviso de un día antes del vuelo. Al llegar, se les obligó a abandonar la mayoría de sus pertenencias, quedándose solo con lo que llevaban puesto.
La desconexión con Al-Majd
El fundador de “Gift of the Givers”, Imtiaz Sooliman, expresó desconocimiento sobre quién fletó el avión. Un primer vuelo, que transportaba a 176 palestinos, había llegado en circunstancias similares días antes, y muchos de esos viajeros tampoco sabían que llegarían a Sudáfrica. Además, el alojamiento prometido para los recién llegados solo estaba reservado por una semana, y su contacto con Al-Majd se interrumpió poco después de su llegada.
Reacciones internacionales y contexto
Las autoridades israelíes confirmaron que los palestinos fueron autorizados a salir de Gaza tras recibir aprobación de un “país tercero”, aunque sin especificar cuál. La situación ha acentuado las tensiones entre Sudáfrica e Israel, especialmente porque Sudáfrica se ha posicionado como un fuerte defensor de la causa palestina. Este tema resuena aún más en Sudáfrica, que alberga una importante comunidad judía y ha llevado a cabo acciones legales contra Israel por supuestos crímenes en Gaza.
Sudáfrica está programada para recibir líderes mundiales en la cumbre del G20 este fin de semana, lo que añade otro nivel de complejidad a las relaciones internacionales en juego. La situación actual es un recordatorio de los profundos y complicados conflictos que definen el panorama geopolítico en torno a Palestina e Israel.

