
Las Snow Stars no tienen este trabajo a tiempo completo, sino que lo hacen además de su trabajo en Schiphol. El equipo está formado por oficinistas, contratistas y secretarias. “Normalmente estoy ocupado detrás de mi ordenador portátil”, dice Jop Bolsius, empleado de la flota de nieve. “Por eso es fantástico ver Schiphol desde fuera y contribuir también a lo que hacemos como aeropuerto en la operación”.
No es frecuente que llamen al quitanieves. Y la pregunta sigue siendo si realmente es necesario limpiar la nieve de las pistas. “Los modelos meteorológicos están cambiando”, afirma durante la sesión informativa el jefe del equipo, David Scholten.
La espera tiene recompensa.
La flota de nieve, compuesta por setenta vehículos y aproximadamente 160 empleados por turno, se reúne en un aparcamiento. Después de horas de espera, la nieve finalmente se intensifica. A las seis y media finalmente ha llegado el momento y la flota de nieve sale a la pista. La espera tiene recompensa.
Se deberán barrer y limpiar las pistas, calles de rodaje y vías de acceso. Jop y sus colegas tienen la velada que esperaban. “Quizás lo que soñábamos”, ríe Jop. “Es muy bonito ver que todos los preparativos que hacemos durante todo el año se reflejan y que todo va bien”.

