
La secretaria demócrata, Elly Schlein, analiza el debate interno y del centro con cierto pragmatismo. Las aportaciones de estos días del mundo católico en Milán y del mundo reformista en Orvieto son, en efecto, un signo constructivo de vitalidad. El Partido Demócrata, a diferencia de los partidos mayoritarios, habría razonado con los suyos, es una comunidad que discute. Por supuesto, la petición de tener más voz en el ámbito reformista con un gran nombre como Paolo Gentiloni a la cabeza no pasó desapercibida. Pero, por otro lado, también hubo un claro reconocimiento – como señala El Nazareno – de un partido que ha recuperado participación en su secretaría, pasando del 14 al 24% en dos años y medio.
La oposición al gobierno de Meloni
El compromiso, por el momento, se concentra sin embargo en la oposición al gobierno de Giorgia Meloni, habrá tiempo para debates sobre las alianzas – razona alguien de la secretaría -. En cualquier caso, el fin de semana marcado por los dos acontecimientos en Milán y Orvieto volvió a traer una serie de cuestiones al debate interno. Los puestos de lado por el frente católico con la primera publicación pública de Ernesto María Ruffini y la del área reformista con el evento de Igualdad de Libertad Enrico Morando en Orvieto, que vio la clara postura adoptada por Paolo Gentiloni. La idea del ex primer ministro de hacer algo más para “delinear la alternativa” es la línea también señalada por Morando en su discurso en el que destacó la necesidad de “trabajar para organizar un choque reformista”. En resumen, la petición procedente de Orvieto parece ser una vez más la de evitar un aplastamiento excesivo del partido de izquierda. Mientras tanto, el ámbito católico también se ha hecho oír.
La búsqueda de una síntesis sobre cuestiones divisivas
En resumen, de ambas partes no faltaron aportes al secretario este fin de semana. Por el momento, vais directamente por el camino de la concreción, os asegura vuestro personal. Por supuesto, el debate puede ser sin duda un signo de vivacidad interna, pero la cuestión ahora será encontrar una síntesis incluso frente a una serie de cuestiones que corren el riesgo de generar divisiones. Entre otros, sin duda, el del tercer mandato con las posiciones asumidas por el alcalde de Milán, Beppe Sala, y el presidente de Copasir, Lorenzo Guerini. Y de nuevo el del trabajo, sobre todo si el Consejo diera luz verde a los referendos, en particular al relativo a la Ley del Empleo. Un tema sobre el cual no hay completa coincidencia de opiniones entre todas las almas del partido.
El consejo nacional de los M5
Mientras tanto, para hoy está prevista la reunión del consejo nacional del M5. Y el líder saliente del grupo en la Cámara, Francesco Silvestri, anunció hoy que no volverá a presentarse a ese cargo para poder contribuir a la construcción del partido. «Después de dos años y medio, y sobre todo después de las trayectorias trazadas por la asamblea constituyente – explicó – decidí dedicarme por completo a la construcción del partido. Y por eso no volver a postularse para el puesto de líder de grupo en la Cámara. Ahora el contexto cambiará, pero mi compromiso y determinación por el crecimiento del Movimiento serán siempre los mismos”.



