
“Se trata ciertamente de un fenómeno que en el pasado se ha subestimado”, afirma el psicólogo Tobias Hayer (49). Los adictos al juego “no tienen pinchazos, como los de un yonqui. No tienen un andar tambaleante, ni bandera, como los de un alcohólico. Esto les da a los afectados la oportunidad de mantener su adicción en secreto durante décadas”.
Lo mismo ocurrió con Nicole Dreifeld (35), de Bremen. Cuando tenía 18 años trabajó como supervisora en una sala de juegos y cinco años después puso por primera vez cuatro euros en la máquina y ganó. Siguieron años de adicción al juego. “Estás como en una burbuja de algodón que es simplemente mala y ya no hay nada agradable porque siempre intentas ocultar lo que estás jugando”, dice. “Creo que mi hijo mayor creyó durante mucho tiempo que las compras tenían que durar cuatro horas porque yo estaba en la sala de juegos”. Nicole Dreifeld ha estado fuera de acción desde 2018. Esta mujer de 35 años dirige ahora lo que, según ella, es el grupo de autoayuda más grande de Alemania.
Sebastián C. (46) es parte del grupo de autoayuda. Vive en Zeven, Baja Sajonia, empezó a jugar cuando era adolescente y perdió en total varios cientos de miles de euros. Conrad sólo admite su adicción a sí mismo cuando ya está completamente destruido. Deudas, atención psiquiátrica, intentos de suicidio, quiebra personal. “Incluso cuando salí de la sala de juegos por la noche y pensé que era la última vez, me desperté por la mañana y volvía a sentir la necesidad”, dice, recordando su época como adicto al juego. En aquel entonces le hubiera gustado tener más protección para los jugadores. El grupo de autoayuda fue un salvavidas para este hombre de 46 años. “Tengo que decir muy claramente que me salvó la vida. De lo contrario, ya no estaría allí”, afirma.
Aykim K. (32) vive cerca de Wilhelmshaven y empezó a jugar a los 17 años. Además de en las salas recreativas, también jugaba en casas de apuestas deportivas. “Esa emoción, esa sensación cuando ganas una gran cantidad de dinero, es casi indescriptible”, explica. Ahora sabe lo que hay detrás y publica vídeos en YouTube en los que explica el problema de la adicción al juego. Para él, jugar siempre fue una cuestión de reconocimiento: quería ser “tan rico como un futbolista profesional”. Hoy trabaja como camionero y su quiebra personal continúa.
En el informe del ZDF “¡Cuidado con el juego! Apuesta hasta arruinarte”, los adictos al juego cuentan su historia. Muestran qué formas existen de superar la adicción al juego.

