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Una familia vive en condiciones **insoportables** en Toulouse, criando a cuatro hijos con **discapacidades múltiples** en un hogar inadecuado. A pesar de la gravedad de su situación, no se les ha ofrecido un alojamiento social adaptado. ¿Por qué?
En la **turbulenta** Bagatelle, en Toulouse, una madre luchadora, Sandrine Mukanda, enfrenta un verdadero **calvario**. El ambiente exterior de su vivienda, invadido por **dealers**, es un recordatorio constante de la precariedad en la que vive. Sin embargo, Sandrine sostiene que estos jóvenes, lejos de ser su preocupación, a veces incluso le ayudan a cargar las compras y abrir las puertas. “¿Quién se preocupa por la **seguridad** de las personas con discapacidad? Nadie”, lamenta.
Retos diarias
La familia Mukanda vive en un **apartamento pequeño** y mal diseñado desde 2015. No hay **accesibilidad** adecuada: ni rampas, ni baños adaptados. Con tres hijos y un nieto que padecen una **enfermedad genética rara**, su día a día es una **lucha constante**. “Mis hijos, William, David, y Ange, ven cómo sus capacidades disminuyen día tras día”, expresa Sandrine con tristeza.
Promesas vacías de cambio
A pesar de sus reiteradas solicitudes a Toulouse Métropole Habitat (TMH) para obtener un nuevo hogar adaptado a sus necesidades, hasta ahora no han recibido respuesta. Esta entidad afirma que su solicitud de mudanza data de 2021, pero no ha podido ofrecer ninguna solución. La razón principal citada por TMH es la falta de **ofertas de vivienda** adecuadas, combinada con un **bajo índice de rotación de propiedades** en la zona.
El **banco de viviendas** de la ciudad reporta un 6.6% de rotación en 2024, bastante debajo de lo necesario para atender a familias como la de Sandrine. “Necesitamos un T5/T6, un espacio de al menos 100 m² en la planta baja, y esos no están disponibles”, argumenta TMH.
La situación, lejos de mejorar
Sigue la pregunta: ¿ha habido algún intento de adaptar el espacio actual para mejorar la calidad de vida de la familia? La respuesta de TMH fue que se pueden realizar **adaptaciones pequeñas**, como la instalación de **manijas** o la conversión de bañeras en duchas, pero las **mejoras significativas** parecen estar fuera de su alcance.
En medio de la desesperación, el caso de la familia Mukanda ha llegado a oídos de la **política local**. El diputado François Piquemal, tras ser alertado sobre la situación por su equipo, ha intervenido, subrayando que el apartamento es definitivamente **inadecuado** y que se necesita una respuesta urgente por parte de las autoridades.
Reacciones desde el ayuntamiento
El **ayuntamiento de Toulouse** afirma estar comprometido con una política de **accesibilidad**. Han desarrollado un **plan de acción** junto con diversas asociaciones para fomentar la construcción de viviendas inclusivas. Sin embargo, reconocen que hay un **tiempo de espera** promedio de 35 meses para obtener un alojamiento social adaptado, lo que deja a muchas familias en situaciones precarias por largos períodos.
Con solo un 34% del parque de viviendas públicas dedicadas a alojamientos **muy sociales**, la ciudad enfrenta un veradero dilema: aunque el número de solicitantes supera el 56% de los ejes sociales, la respuesta no logra alcanzar la **demanda**. A corto plazo, cualquier avance parece distante, mientras la familia Mukanda continúa atada a su improbable realidad.
A medida que transcurre el tiempo, la situación de la familia Mukanda se vuelve cada vez más crítica. La necesidad de **viviendas accesibles** y adaptadas es más urgente que nunca. Aunque los planes y promesas están sobre la mesa, la acción efectiva es lo que verdaderamente marcará la diferencia en la vida de aquellos que, como ellos, simplemente buscan un hogar.




