
Desde BZ/dpa
La francesa Chantal (60) viene del campo. “Para mí, la sexualidad solo existía en los animales. Los gatos y los perros lo hicieron. Pero no tenía nada que ver con la gente”, dice a la cámara.
Ella nunca fue ilustrada, ni tampoco su madre y su abuela y sus antepasados. “Soy el primero en la familia en explicarle a mi hijo qué es el sexo. No se habló de eso”.
Sin embargo, uno sentía que el sexo era algo sucio, reprobable y peligroso, especialmente para las mujeres. Nunca ha experimentado una sexualidad plena, describe en el documental de Arte “No Sex” (miércoles, 21:55).
Chantal dice que se acostaba con hombres para conseguir cariño, por ejemplo. El primer sexo después del nacimiento de su hija lo cambió todo. A partir de ese momento, su cuerpo rechazó por completo la sexualidad.
¿Puedes vivir así? Pero el sexo está en todas partes. Nunca antes en la historia del mundo occidental se ha tratado el tema con tanta indiferencia como en la actualidad.
Pero un tabú ha permanecido: ¿Qué pasa con las personas que no tienen sexo o ya no lo tienen? ¿Cómo es la vida si renuncias voluntaria o involuntariamente a la satisfacción de esta supuesta importante necesidad humana?
Como en una obra de cámara, el director Didier Cros deja que una persona tras otra exprese su opinión y así esboza varias razones por las que uno no quiere acostarse con otras personas.
Francois (47), por ejemplo: “Viajaba mucho cuando era joven. Y descubrí que dadas las muchas oportunidades que he tenido, he tenido muy pocos logros. Pero tal vez ese era mi propio problema personal. Yo era demasiado idealista. Desde el principio siempre busqué el amor.” Su primera vez fue una decepción enorme. Uno de tantos.
“En el intercambio con personas abstinentes, entiendes mucho sobre la relevancia del sexo para la autoimagen y obtienes una nueva perspectiva de la sociedad moderna”, dijo la emisora en un comunicado. “Muchos sienten que el problema actual es una compulsión. La presión para realizar no se detiene en el deseo. El cuerpo supuestamente liberado está en realidad sometido a nuevos dictados”. Es una película digna de ver sobre personas que viven a contracorriente y no están solas.
También tiene su opinión una pareja, Jérémy (29) y Coralie (26), ambos asexuales. “Para nosotros, el sexo es similar a trotar”, dice ella. “El hecho de que puedas caminar y obligarte a hacerlo no significa que sea divertido”.
Ella enfatiza: “No nos gusta trotar, así que no trotamos. No nos gusta el sexo, así que no lo hacemos”.


