
La **Asociación de Personas de Baja Estatura** se reunió en **Foix**, en **Ariège**, el sábado 25 de octubre con motivo de la **Jornada Internacional del Nanismo**. Fue una gran oportunidad para conversar con **Nicolás** y su hija **Clémence**, una niña de 10 años que vive con **achondroplasia**. A continuación, escuchamos su testimonio.
En Francia, hay entre **8,000 y 10,000 personas de baja estatura**. Una población casi **invisible** cuyo estado aún no se reconoce como una forma de **discapacidad**, lo que coloca a sus familias en situaciones complejas. Las dificultades administrativasy la adaptación a un mundo diseñado para personas de estatura normal, junto con la mirada de los demás, convierten su vida en una lucha diaria, marcada por actos de **bondad** y **apoyo**.
Para **Nicolás**, residente de Foix, todo comenzó hace diez años con el nacimiento de su hija **Clémence**. “Teníamos un primer hijo y no estábamos estresados, recuerda. Un día, en una ecografía, notamos que el médico medía y volvía a medir, y no decía nada. Y luego, nos preguntó: ‘¿Quieren saber el sexo de su bebé?’. No era la ecografía en la que se suponía que nos lo dirían, pensamos que sería emocionante. Y entonces nos dijo: ‘Es como Mimie Mathy’. Es una manera singular de expresar algo, te deja sin palabras.”
“Ella conseguía hacer travesuras, como cualquier otra”
Superada la **sorpresa**, “la acogimos tal como era”, dice Nicolás. Su vida comenzó a ser diferente. “Clémence tiene una capacidad increíble para encontrar soluciones”, destaca Nicolás. “Caminó tarde, a más de un año, pero se las ingenió para moverse arrastrándose. Hacía travesuras como cualquier otro, pero siempre a su manera. En casa, esto se traduce en escalones pequeños por todas partes: para la luz, las puertas, la ducha, los grifos… Son muchas pequeñas cosas.”
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Al llegar el momento de la **escuela**, Nicolás encontró apoyo en la **Casa Departamental de Personas con Discapacidad** y en la propia institución, que hizo adaptaciones para recibir a Clémence. También cuenta con la ayuda de una **asistente de vida escolar**. “No es sencillo, pero la revisión del dossier fue comprensiva”, subraya Nicolás. “Hicieron muchas preguntas porque no sabían mucho, pero eran interrogantes legítimos.”
“Cuando era pequeña, no jugaba en el recreo”
Los inicios fueron algo difíciles. “Cuando era pequeña, no jugaba en el recreo”, relata Clémence. “Yo estaba sentada con los maestros. Ellos me decían: ‘Ve a jugar’, pero yo me iba más lejos y me sentaba sin hacer nada.” Sin embargo, la **naturaleza** infantil terminó por arreglar las cosas: “En **CP**, una niña se acercó y empezó a hablarme. Trajo a otras amigas y comenzamos a charlar, y ahora tengo un montón de amigos.”
Clémence, de carácter decidido, enfrenta las miradas sin bajar la vista. “A veces puede ser un poco molesto”, admite. “A veces voy a ver a quienes miran, y otras veces no me importa.” Y cuando las miradas se vuelven insistentes, ella tiene su forma de reaccionar: “Pienso que es porque soy una **estrella**”, sonríe. “Ella dice que no le importa”, bromea Nicolás al unísono. ¿Las preguntas sobre su estatura? “A veces les contestó de manera directa; no me gusta que me molesten”, dice la estudiante. “Cuando era pequeña, decía que las personas en mi cuerpo simplemente tenían pereza para crecer.”
Vivir sin preocuparse por lo que piensan los demás
Clémence ha hecho grandes amistades en el **club de gimnasia** de Foix, donde disfruta特别 de la **barra** y del **trampolín**, y también en el **club de teatro**. “No dudaron en aceptarla”, enfatiza Nicolás. “Por supuesto, hicieron algunas preguntas, pero sería inquietante si no lo hicieran. Y eso nos ayudó mucho porque Clémence no quería demasiado involucrarse en ese ámbito.”
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a medida que se acerca la entrada al **colegio**, con el objetivo de Clémence de convertirse en **abogada**, Nicolás subraya una vida de **anticipación** constante. “Si queremos hacer una actividad, tengo que preguntarme si será adecuada, si ella tiene el tamaño correcto, si la aceptarán… Ir a un parque de atracciones es complicado; hacer **trineo** en **Guzet** es complicado. La vida pierde algo de espontaneidad.”
Aunque las miradas ajenas a veces lo enfurecen, Nicolás prefiere centrarse en lo positivo. “Me aporta mucho a nivel personal, me enseña sobre el **soltar** y vivir nuestras vidas sin preocuparnos por lo que piensen los demás. Si Clémence no estuviera aquí, no estaría donde estoy hoy. Si pudiera, no cambiaría nada, por nada del mundo.”



