
Monica Seles y su lucha contra la miastenia gravis
La extenista Monica Seles, ganadora de nueve títulos de Grand Slam, ha compartido su experiencia con la miastenia gravis, una enfermedad autoinmune neuromuscular rara que ha cambiado su vida significativamente. Seles ha comparado su proceso de adaptación a esta “nueva normalidad” con el difícil período que afrontó tras ser apuñalada por un espectador durante un torneo en Hamburgo, Alemania, en 1993.
En una reciente entrevista con la Associated Press, Seles narró el momento en que notó por primera vez los síntomas de la enfermedad. Mientras jugaba tenis con un grupo de niños, se sorprendió al darse cuenta de que veía dos bolas viniendo hacia ella.
“Estaba jugando con algunos niños o miembros de la familia y fallaba una bola. Pensé: ‘Sí, veo dos bolas.’ Estos son claramente síntomas que no puedes ignorar”, expresó Seles. “Para mí, este fue el inicio de este viaje. Y me tomó bastante tiempo realmente absorberlo y hablarlo abiertamente, porque es algo complicado. Afecta mucho mi vida cotidiana.”
La atleta de 51 años, que se coronó campeona de su primer Grand Slam a los 16 años en el Abierto de Francia de 1990 y cuya última competencia profesional fue en 2003, reveló que fue diagnosticada con miastenia gravis hace tres años. Al hablar públicamente sobre esta enfermedad por primera vez, Seles decidió compartir su historia de cara al próximo US Open, que comenzará el 24 de agosto, con la esperanza de crear conciencia sobre esta enfermedad, a menudo abreviada como MG.
¿Qué es la Miastenia Gravis?
El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares describe la miastenia gravis como “una enfermedad neuromuscular crónica que causa debilidad en los músculos voluntarios”. A menudo afecta a mujeres jóvenes menores de 40 años y hombres mayores de 60, aunque puede aparecer a cualquier edad, incluso en la infancia.
Los síntomas preocupantes incluyen debilidad en los músculos de brazos y piernas, visión doble, fatiga, dificultad para respirar, hablar y tragar. Han pasado 30 años desde que Seles hizo su emotivo regreso a la competencia en el US Open de 1995, alcanzando la final más de dos años después de haber sido apuñalada durante un torneo en Hamburgo.
Enfrentándose ahora a la miastenia gravis, Seles describe su vida como otro capítulo de adaptación, aprendiendo a abrazar una “nueva normalidad” y ajustar su vida a cada desafío que se presenta.
“Tuve que, en términos de tenis, reiniciar – un reinicio duro – unas cuantas veces. Llamo a mi primer reinicio duro cuando llegué a EE. UU. a los 13 años (de Yugoslavia). No hablaba el idioma; dejé a mi familia. Es un momento muy duro. Luego, obviamente, convertirme en una gran jugadora, también es un reinicio, porque la fama, el dinero, la atención, cambian (todo), y es difícil para una niña de 16 años lidiar con todo eso. Luego, por supuesto, mi apuñalamiento: tuve que hacer un gran reinicio”, comentó Seles a la agencia de noticias AP.
Un nuevo camino hacia la concienciación
Seles espera que al hablar de su diagnóstico de miastenia gravis, logre aumentar la conciencia sobre esta enfermedad poco conocida. Muchas personas diagnosticadas con MG enfrentan un largo camino de entender sus síntomas y cómo gestionarlos, así como el estigma asociado a los problemas de salud que son invisibles.
A través de su valentía y disposición para compartir su historia, Seles se convierte en una voz para aquellos que luchan con condiciones similares. Ella anhela que su camino hacia la aceptación motive a otros a no rendirse, a buscar ayuda y a aprender sobre su propia salud en el proceso.
El US Open no será solo un torneo para Monica Seles; será un escenario donde su lucha personal y su deseo de conciencia sobre la miastenia gravis se encontrarán. Su resiliencia y fuerza nos recuerdan que incluso los campeones tienen batallas que enfrentar, y que hablar sobre la salud puede marcar una diferencia en la vida de millones.
En conclusión, la historia de Monica Seles resuena más allá del mundo del tenis. Su prueba con la miastenia gravis no es solo un capítulo personal, sino una oportunidad para educar y crear conciencia sobre una enfermedad que afecta a muchos. Al abrirse sobre su experiencia, Seles no solo se enfrenta a sus propios desafíos, sino que también inspira a otros a encontrar fuerza incluso en los momentos más difíciles.
