
JULIEN DE ROSA / AFP
Presupuesto 2026: ¿qué es esta regla del embudo que podría complicar la discusión de los textos?
• La regla del embudo limita los enmiendas a los textos presupuestarios a partir de la segunda lectura en el Parlamento.
• Los debates podrían prolongarse, aumentando la posibilidad de aprobar el presupuesto por ordenanzas, a pesar del compromiso del gobierno de no recurrir a ellas.
• El embudo también podría complicar aún más los compromisos, que son más esenciales que nunca.
¿Y si los presupuestos no se aprueban? Los textos de financiamiento del Estado y de la Seguridad Social todavía están en debate en el Senado y en la Asamblea, pero su aprobación está más que comprometida, con cada grupo criticando las medidas votadas por otros. El Primer Ministro mismo espera un rechazo en un primer momento y estima que “el momento de verdad” llegará más tarde, específicamente en el segundo pasaje de los textos por el Parlamento, donde una nueva regla hará su aparición: el embudo.
El instrumento parlamentario es poco conocido. Sin embargo, se encuentra en los reglamentos de las dos cámaras del Parlamento, definido así en el del Senado: “Delante de cada cámara, el debate se restringe, a medida que avanzan las lecturas sucesivas de un texto, a los puntos de desacuerdo, mientras que aquellos artículos adoptados en términos idénticos quedan excluidos de la discusión”. La Asamblea Nacional precisa que “las enmiendas deben estar en relación directa con una disposición que aún esté en discusión”.
Condiciones Previas para la Regla del Embudo
Es el Consejo Constitucional quien ha definido, a lo largo de los años, el número de lecturas a partir del cual la regla del embudo entra en vigencia. Tras varios cambios, los sabios decidieron en 2006 que se aplicaría a partir de la segunda lectura de un texto. Algunas excepciones son permitidas, si la enmienda añadida busca “asegurar el respeto de la Constitución, operar una coordinación con textos en curso de examen o corregir un error material”. Este consejo no duda en anular todos aquellos que se escapen de este marco.
En teoría, una vez que los textos llegan a la segunda lectura, ya no se pueden agregar nuevas enmiendas que no estén directamente relacionadas con los artículos aún en discusión. Sin embargo, en la práctica, el uso de esta regla aún está pendiente, ya que sólo podemos activarla después de que el PLF y el PLFSS lleguen a la segunda lectura. Esta lectura solo podrá llevarse a cabo si la comisión mixta paritaria no es concluyente, lo que parece inevitable dado que el texto del Senado es radicalmente diferente al de la Asamblea.
Consecuencias Potenciales del Embudo
¿Cuáles podrían ser las consecuencias para el texto? Según el diputado PS Jérôme Guedj, los elementos votados en la Asamblea y enviados al Senado no están sujetos al embudo, incluso si el Senado modifica alguna de las medidas. Esto significa que una enmienda propuesta en la Asamblea podría volver a ser discutida, aunque ya haya sido rechazada en el Senado.
No obstante, la regla del embudo podría complicar las nuevas negociaciones. No se podrían proponer nuevos impuestos que no hayan sido discutidos en la primera lectura, o realizar recortes presupuestarios no relacionados con el texto original. Esto hará que los compromisos sean más esenciales que nunca, aunque este término se ha vuelto casi tabú, dada la polarización de las posiciones políticas.
Además, el riesgo de que los debates se prolonguen en segunda lectura es evidente. Si la Asamblea no ha aprobado el PLF en la primera lectura, la regla del embudo es menos estricta, lo que aumenta la posibilidad de que la Asamblea exceda los plazos constitucionales de examen, lo que podría abrir la puerta a un recurso a las ordenanzas. Aunque el gobierno ha afirmado en múltiples ocasiones que no tiene intención de recurrir a este dispositivo, se ha señalado como un 49.3 disfrazado, generando controversia entre los partidos políticos.


