
La economía china enfrenta desafíos severos
En octubre de 2025, China, la segunda economía más grande del mundo, reportó que su producción industrial y ventas minoristas crecieron a su ritmo más débil en más de un año. La situación actual ha intensificado la presión sobre los responsables de la política económica para transformar la economía exportadora de 19 billones de dólares, ya que las crecientes tensiones de oferta y demanda amenazan con limitar aún más el crecimiento.
Durante décadas, China ha dependido en gran medida de las exportaciones, pero la reciente guerra comercial con Estados Unidos—que estalló al inicio del segundo mandato de Donald Trump—ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del país. Esta dependencia del mercado de consumo más grande del mundo ha dejado a Beijing sintiéndose vulnerable.
Producción industrial y ventas
Los indicadores económicos publicados recientemente presentan pocas esperanzas para una recuperación rápida. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS), la producción industrial creció apenas un 4.9% interanual en octubre, marcando el ritmo más lento desde agosto de 2024. La proyección anticipada había sido una subida del 5.5%, que no se cumplió, lo que refuerza las dudas sobre la capacidad de la economía para revigorizarse.
Las ventas minoristas crecieron un 2.9%, su peor desempeño desde agosto anterior, y no alcanzaron la estimación de 2.8%. “La economía china enfrenta presiones desde todos los flancos,” indicó Fred Neumann, economista jefe de Asia en HSBC.
La necesidad de cambio en la política económica
Los responsables económicos de China han reconocido la urgencia de enfrentar los desequilibrios históricos de oferta y demanda. Un cambio estructural es necesario para fomentar el consumo doméstico y lidiar con la creciente deuda de los gobiernos locales, que limita la autonomía de las provincias.
Los expertos han señalado que el colapso inesperado de las exportaciones concluyó que los productores tienen dificultades para obtener ganancias en mercados alternativos, tras meses de anticipar el aumento de tarifas. Paradójicamente, las ventas de automóviles, un indicador clave del consumo, interrumpieron una racha de crecimiento durante ocho meses, lo que es preocupante dado que el cuarto trimestre representa tradicionalmente el pico de ventas.
Problemas estructurales que afectan a la economía
La economía china no solo enfrenta retos en términos de producción de fábricas y ventas, sino también por cuestiones estructurales persistentes. La inversión en activos fijos disminuyó un 1.7% en los primeros diez meses del año, por encima de la caída esperada del 0.8%. El sector inmobiliario, fundamental para la riqueza de los hogares, también sigue en desaceleración, con los precios de viviendas cayendo al ritmo más rápido en un año.
Xu Tianchen, economista senior en el Economist Intelligence Unit, señaló su preocupación por la inversión: “Si bien China se está moviendo hacia un modelo más orientado al consumo, esto no debería resultar en una ausencia total de inversión.”
Compromiso del gobierno chino para aumentar el consumo
En una reunión celebrada en octubre de 2025, el Partido Comunista de China delineó su curso económico para los próximos cinco años, comprometiéndose a incrementar significativamente la proporción del consumo de los hogares en el PIB. Esta decisión ha suscitado especulaciones sobre si Pekín podría optar nuevamente por seguir su camino habitual, favoreciendo a grandes empresas a expensas de productores privados y hogares.
Los economistas sugieren que la inversión en infraestructura podría ser una ruta más rápida para que el gobierno asegure que la economía alcance el objetivo oficial de crecimiento de “alrededor del 5%”. Sin embargo, se necesitarán subsidios generosos para 2026, dado que los problemas estructurales continúan arrastrando el crecimiento.

