
Unas 150 calaveras esparcidas por el suelo, todas sin dientes y parcialmente destrozadas. Esa fue la escena inquietante que las autoridades del estado de Chiapas, en el sur de México, encontraron hace una década cuando se abrieron paso a la fuerza en una cueva oscura después de informes alarmantes de los residentes locales. Inicialmente se supuso que eran inmigrantes asesinados, pero la investigación ahora ha demostrado que las víctimas encontraron su fin 1.000 años antes.
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