
La carrera por la nueva vacuna ya está en marcha: en todo el mundo hay 271 estudios en fase preclínica, 147 vacunas en las primeras pruebas clínicas y más de una docena de candidatas prometedoras.
Pero lo más importante, la nueva vacuna se actualizará a la variante Omicron que ahora está muy extendida en todo el mundo.
De hecho, se está trabajando tanto en vacunas monovalentes (sólo para Omicron y sus subvariantes) como al menos en vacunas bivalentes -cepa Wuhan (la que subyace a los antídotos actuales) más Omicron-, como entre otras están haciendo Pfizer y Moderna con la m- plataformas RNA. Con Moderna, que también está estudiando la vacuna única contra la influenza Covid e incluso un virus sincinial Covid-influenza “trivalente”. La otra buena noticia es que si todo va bien en agosto, las primeras preguntas para una vacuna adaptada contra múltiples variantes estarán sobre la mesa de las agencias reguladoras europea (EMA) y americana (FDA) y en caso de luz verde, la campaña de vacunación, con los nuevos antídotos, puede comenzar ya en otoño.
Pronósticos
Para hacer balance de las nuevas vacunas y tratamientos contra el Covid, el 13 de abril tuvo lugar una rueda de prensa de la Federación Internacional de Asociaciones y Empresas Farmacéuticas (Ifpma) que reunió a los directores generales de algunas de las Big Pharma más importantes. Entre estos también el presidente y CEO de Pfizer Albert Bourla: «Espero que para otoño tengamos una vacuna para las variantes mutadas -dijo Bourla-. Sé que Moderna también está trabajando en eso, estamos probando diferentes vacunas, dosis, en fin, estamos experimentando con muchos caminos».
Bourla también señaló que se está trabajando en una mayor duración de la protección: «Según Pfizer, una vacuna que dure un año sería la solución óptima. Es muy difícil con este virus, pero estamos trabajando en ello».
En resumen, la investigación parece prometedora, aunque el problema es que no será fácil demostrar que las vacunas funcionan: la cantidad de personas que aún no tienen inmunidad contra el Covid-19 dada por la vacunación o la infección está disminuyendo. Y esto también podría aplicarse a la actualización de vacunas ya comercializadas en caso de que no se adopten estudios de inmunogenicidad, como es el caso de las vacunas antigripales.
Patentes y países emergentes
Otro tema en el que se insistió durante el seminario de Ifpma fue tanto la suspensión de patentes como la construcción de infraestructuras de vacunación en países emergentes. “El problema ya no es la escasez de vacunas, sino la vacunación -dijo Thomas Cueni, director de Ifpma-. Los suministros de vacunas superan la demanda, producimos 11 mil millones de dosis en 2021, pero la demanda se desacelera y las cancelaciones de pedidos comenzaron en el primer trimestre del año. Tenemos que enfrentar la vacilación de las vacunas y estos no son problemas que se resuelven con la suspensión de patentes, al contrario me sorprende que el tema aún se debata dada la cancelación de pedidos y las plantas de producción que están cerradas”.




