
El delantero argentino es el último de la jerarquía de Inzaghi en ataque. Uno entre él y Palacios quedará fuera de la lista de Champions
Joaquín Correa vivió el verano más incierto de su carrera. Estuvieron sobre el césped de pie, iniciando toda la pretemporada, pero no con la cabeza. Mis pensamientos siempre han estado en otra parte. Tucu, que regresó tras el fracaso del Marsella, debería haber abandonado Appiano a finales de agosto, pero al final se encontró atrapado en el polideportivo como quinto delantero. Delante de él están Lautaro Martínez, Thuram, Taremi y Arnautovic. Hasta el momento ha acumulado tres banquillos sin siquiera ver el campo. Y pese a las palabras de Inzaghi -“si se quedara yo sería feliz”-, la sensación es que hasta enero verá el césped por una mirilla.
lista de la uefa
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La clave es la lista de la UEFA. Hoy el Inter tendrá que presentar los nombres de cara a la Champions. De momento, es el principal sospechoso que sigue fuera (está en segunda vuelta con Palacios). La única duda está ligada a sus características: Correa es el único delantero de la plantilla capaz de dar un impulso al partido en curso en términos de regate, velocidad y espacios. Es una especie de abrelatas. Un jugador capaz de entrar y agitar el uno contra uno. En Londres, contra el Chelsea en un amistoso, hizo un buen partido, pero en los demás encuentros no dejó huella (sobre todo contra el Al-Ittihad en Monza, donde fue abucheado por la afición del Inter). El año pasado sólo jugó 19 partidos con el OM. Al final de la temporada no fue redimido. Tiene un presupuesto de unos 6,5 millones brutos al año con contrato hasta 2025. En verano, a pesar de algunos guiños en Grecia y (sobre todo) Arabia Saudita, nadie lo quería. A los treinta no está bien. La última oportunidad es poder situarle en Türkiye, donde se cerrará el mercado de fichajes el 13 de septiembre.
Adiós
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Inzaghi le aprovechó en la Lazio, le vio marcar varios goles y marcar un doblete en su debut con los nerazzurri en 2021, ante el Verona. El último año ha sido complicado, pero en su interior hay una oleada importante de orgullo. Siempre se destacó la falta de continuidad del argentino. En su primer año con los nerazzurri marcó seis goles, en el segundo tres y luego acabó cedido. En verano no logró encontrar equipo. Será el quinto delantero hasta enero. Un verano extraño.
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