El ministro de Transportes, Philippe Tabarot, ha manifestado su decisión de enfrentar la creciente tensión laboral en el sector aéreo francés. Los sindicatos de los controladores aéreos han convocado una huelga para este jueves y viernes, lo que ha generado preocupación en la industria y entre los viajeros.
Tabarot subrayó que comprende los impactos económicos de estas huelgas sobre las aerolíneas, especialmente en un periodo que coincide con los grandes desplazamientos por vacaciones. “Sé cuánto cuestan estos movimientos de huelga para sus compañías aéreas”, afirmó el ministro durante el congreso anual de la Federación Nacional de la Aviación (Fnam), el cual representa a los profesionales del sector.
El ministro calificó de “inaceptables” las demandas de algunos sindicatos, especialmente en un momento tan crítico como la temporada alta de viajes. “Las reivindicaciones de sindicatos minoritarios son inaceptables, así como el momento elegido para esta huelga”, añadió.
Un cuarto de los vuelos anulados el jueves
Se anticipa que el tráfico aéreo enfrentará grandes perturbaciones en los aeropuertos de París y del sur de Francia, después de que dos sindicatos de controladores aéreos decidieran mantenerse firmes en su protesta por las condiciones de trabajo. La Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) tuvo que solicitar a las aerolíneas que redujeran drásticamente su programación de vuelos, resultando en la anulación de un cuarto de los vuelos en París-Charles-de-Gaulle, así como en Orly y Beauvais. En otras ciudades como Niza y Bastia, la mitad de los vuelos se cancelaron.
Tras dos reuniones de conciliación que resultaron infructuosas, el sindicato Unsa-ICNA se reafirmó en su llamado a la huelga, argumentando un bajo número de personal, la ineficacia de proyectos técnicos y lo que calificaron como un “management tóxico”.
“Esta situación ya no es sostenible”
El presidente de la Fnam, Pascal de Izaguirre, también expresó su desconcierto ante la decisión de huelga en un momento tan delicado. Según él, el desarrollo del sector aéreo depende de contar con servicios de navegación eficientes, y la situación actual ha mostrado un deterioro significativo en Europa.
De Izaguirre comentó que el verano de 2024 se perfila como el “peor en 25 años”, con un promedio de 4.6 minutos de demora por vuelo, lo que representa un 52% más de retrasos comparado con el verano de 2023. “Una sola minute de retraso implica 100 euros de coste para una aerolínea”, subrayó, haciendo un llamado a la necesidad de continuar con la modernización de la navegación aérea en Francia y Europa.
De Izaguirre manifestó que no se puede aceptar la situación actual y calificó los preavisos de huelga como incomprensibles. “Esta situación no es sostenible, ni para las aerolíneas ni, por supuesto, para los pasajeros”, concluyó.
El Unsa-ICNA no es el único sindicato involucrado; se ha unido a ellos el tercer sindicato representativo, USAC-CGT, que representa el 16% de las votaciones, y que criticó el actual ambiente social en la DGAC, aunque solo convocó a la huelga el jueves. Por otro lado, el sindicato más grande, SNCTA, que tiene el 60% de los votos, decidió no sumarse al paro.
La situación en el sector aéreo francés se mantiene tensa, con vuelos cancelados y negociaciones laborales estancadas. Las huelgas, aunque comprensibles en el contexto de la búsqueda de mejores condiciones laborales, generan enormes consecuencias para las aerolíneas y los viajeros, lo cual resalta la necesidad urgente de encontrar un equilibrio que beneficie a todas las partes involucradas.
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