
FRANCOIS WALSCHAERTS / AFP
L’économiste français Gabriel Zucman fotografiado en junio de 2021
JUSTICIA FISCAL – Mientras Sébastien Lecornu continúa sus negociaciones en Matignon, antes de revelar su nuevo gobierno e indicaciones presupuestarias, la **tasa Zucman** se establece en el debate público.
Este impuesto, con un **tipo mínimo del 2%** sobre fortunas que superen los **100 millones de euros**, es ampliamente apoyado por la izquierda, que lo considera un requisito para no ser censurada, pero ha suscitado la ira del sector empresarial. Tras haber entrevistado a Gabriel Zucman, Le HuffPost examina los argumentos de los economistas que se muestran reticentes ante la implementación de este nuevo impuesto.
• ¿Una tributación que haría huir a los ricos?
El argumento del **exilio fiscal** parece casi un reflejo condicionado cuando se trata de discutir una contribución más alta por parte de los más ricos. Este temor también se presenta como una forma de argumentar que tal tributación sería ineficaz sin una dimensión europea o internacional. Según el economista **Philippe Aghion**, quien debatió el miércoles por la noche con Gabriel Zucman en el **French Digital Day**, existe el riesgo de que Francia “se transforme en una prisión fiscal”.
Basándose en el impacto del **ISF** implementado anteriormente en Francia, Dinamarca y Suecia, el **Consejo de Análisis Económico (CAE)** sostiene que el riesgo de exilio no es nulo, pero sí bajo. Le HuffPost había analizado a fondo este estudio. Según los economistas del **20 minutes**, se estima que estos abandonos “representan el equivalente al **20% de las recaudaciones fiscales**”.
Gabriel Zucman, en este sentido, defiende la posibilidad de instaurar un **escudo fiscal** que obligaría a aquellos que se exilien a pagar el impuesto mínimo durante varios años tras su marcha.
• ¿Un rendimiento sobrestimado?
Mientras que el economista estrella de la temporada asegura que su tasa podría generar **20 mil millones de euros** en ingresos, otros especialistas son menos optimistas. En una tribuna publicada en **Le Monde**, varios economistas, incluyendo a Aghion y Jaravel, argumentan que este nuevo impuesto, además del riesgo de exilio fiscal, podría llevar a los afectados a buscar nuevas estrategias de **optimización fiscal**. Se estima que un **75% de los nuevos ingresos** esperados se perderían, resultando en solo **5 mil millones** recaudados.
Zucman sostiene que su estimación se basa en el estudio del CAE mencionado anteriormente, el cual analiza el ISF, mientras que su impuesto mínimo no contempla **exoneraciones**.
“Sin embargo, parece más prudente basar las estimaciones de ingresos fiscales en supuestos que incluyan reacciones comparables a las observadas en reformas previas, en lugar de limitarse a un cálculo puramente mecánico”, afirmaron los autores, reconociendo que la tasa Zucman revierte un carácter completamente **inédito**.
• La viabilidad y el ejemplo Mistral
El aspecto más irritante de este nuevo impuesto es la consideración del **patrimonio profesional** en la base fiscal. Sus detractores argumentan que poseer en acciones una parte significativa de una empresa no implica tener disponibilidad líquida comparable. Un ejemplo frecuentemente citado es el de la **start-up Mistral**, un buque insignia francés de la inteligencia artificial.
La empresa, valorada en más de **10 mil millones de euros**, no genera, por el momento, beneficios. Por lo tanto, los fundadores necesitarían vender acciones para cubrir el impuesto mínimo. Según los economistas que han firmado la tribuna en **Le Monde**, esto equivale a gravar una **herramienta de trabajo**, lo que podría “frenar la inversión y el riesgo empresarial”.
“Gravar un patrimonio profesional cuya valoración es volátil y no realizada no es justo… En cuanto alguien innova en Europa, se traslada a Estados Unidos. Necesitamos un ecosistema que permita que nuestras **unicornios** crezcan en Europa”, insistía Aghion. Xavier Jaravel, por su parte, sugiere **exenciones específicas** para empresas en rápido crecimiento pero con bajos beneficios actuales.
Zucman asegura que su medida no está dirigida a los **emprendedores**, sino a “los multimillonarios que, hoy en día, se escapan del ámbito de la solidaridad nacional” al organizar su propia **iliquidez** para esquivar el impuesto. Sin embargo, para casos “raros” como el de Mistral, Zucman propone que los contribuyentes puedan pagar en especie, permitiendo que el Estado se convierta en **accionista**.
• Hacia una censura del Consejo Constitucional?
Finalmente, economistas y juristas se cuestionan la **constitucionalidad** de esta medida por su carácter potencialmente confiscatorio.
Durante la revisión del umbral del ISF bajo la presidencia de Hollande, el Consejo Constitucional impuso un **límite**. Este límite se calculaba sobre el ingreso y no sobre el patrimonio, con el objetivo de evitar una ruptura del **principio de igualdad ante el impuesto**, y prevenir la situación confiscatoria donde los contribuyentes tendrían que vender parte de su patrimonio para cumplir con la obligación tributaria. Así, la jurisprudencia permite un tipo impositivo excepcional de **0,5%** sin límite y un tipo de **1,8%** siempre que esté limitado.
Sin embargo, esta evaluación jurídica no genera consenso, ya que la jurisprudencia citada se refiere al ISF, que se aplicaba a partir de **un millón de euros** y abarcaba a más de **300,000 hogares**. El carácter inédito de la tasa Zucman y el reducido número de personas afectadas, **1,800 ultra-ricos**, no permiten prever con certeza una censura, aclaran otros expertos en derecho.
Philippe Aghion y otros no se oponen a una mayor contribución de los más ricos, pero apuntan a otras propuestas como la **tributación de recursos no productivos** en holdings o incluso el restablecimiento del ISF. Es evidente que la justicia fiscal no se alcanzará sin el costo de un debate profundo.



