
¿Por qué creen los usuarios que cerrar aplicaciones ahorra energía?
La lógica parece simple: si hay menos aplicaciones en funcionamiento, el teléfono debería tener menos procesos que manejar, lo que, en teoría, conservaría energía. Después de todo, en las computadoras, cerrar software innecesario minimiza la carga de trabajo y mantiene el sistema funcionando más rápido, mejorando así la eficiencia. Sin embargo, los iPhones funcionan de manera diferente. Apple diseñó iOS para gestionar las aplicaciones de forma inteligente, priorizando la eficiencia y evitando un consumo innecesario de energía sin requerir intervención manual constante.
¿Cómo gestiona realmente iOS las aplicaciones?
Cuando sales de una aplicación en tu iPhone, esta no continúa ejecutándose a toda velocidad. En su lugar, el sistema la suspende. Una aplicación suspendida permanece en la memoria pero no consume recursos de CPU ni batería. Esto explica por qué al volver a abrir Instagram o Maps, estas se cargan al instante; fueron pausadas en segundo plano en lugar de cerrarse por completo.
Sin embargo, si fuerzas el cierre de la aplicación deslizando hacia arriba, le estás diciendo a iOS que la apague completamente. La próxima vez que abras esa aplicación, el sistema debe cargar todo desde cero, lo cual requiere más energía que simplemente reanudarla desde la suspensión.
Los ingenieros y ejecutivos de Apple han desmentido repetidamente este mito. Craig Federighi, vicepresidente senior de ingeniería de software de Apple, respondió de forma contundente a un usuario que preguntó si el cierre de aplicaciones ahorra batería: “No y no”. Los documentos oficiales de soporte de Apple respaldan esto, citando que los usuarios solo deben forzar el cierre de las aplicaciones si estas se vuelven inoperativas, no como un hábito para ahorrar batería.
¿Por qué persiste este hábito?
Parte de la persistencia de este mito viene de smartphones más antiguos y dispositivos Android, donde los gestores de tareas desempeñaban un papel más importante en el ahorro de batería. Las redes sociales y los consejos tecnológicos virales también perpetúan esta idea errónea, haciendo que los usuarios se sientan más en control de su consumo de batería al limpiar su pantalla de multitarea.
¿Qué deberías hacer en su lugar?
Si deseas mejorar la vida de la batería de tu iPhone, los expertos recomiendan enfocarte en técnicas comprobadas:
- Revisa el uso de batería: Ve a Ajustes → Batería, observa qué aplicaciones consumen más energía y ajusta su uso en consecuencia.
- Desactiva la actualización en segundo plano: Evita que aplicaciones que usas raramente se actualicen en segundo plano innecesariamente.
- Ajusta el brillo de la pantalla: La pantalla es uno de los mayores consumidores de energía.
- Activa el Modo de Bajo Consumo: Minimiza los procesos en segundo plano y conserva energía cuando sea necesario.
- Mantén la salud de la batería: Considera reemplazar la batería una vez que caiga por debajo del 80% de su capacidad para un rendimiento óptimo.
Preguntas Frecuentes:
1. ¿Cerrar aplicaciones en el iPhone realmente ahorra batería?
No. Apple confirma que forzar el cierre de aplicaciones en realidad consume más energía.
2. ¿Por qué se agota tan rápido la batería de mi iPhone?
Un alto brillo de pantalla, la actualización en segundo plano y las notificaciones push son culpables comunes.
En conclusión, la creencia de que cerrar aplicaciones en el iPhone ahorra batería es un mito que es importante desmitificar. La gestión eficiente que realiza iOS permite que las aplicaciones se suspendan sin consumir recursos innecesarios. Al enfocarse en prácticas más efectivas y basadas en la intervención directa del usuario, se puede mejorar considerablemente la duración de la batería, sin interferir con el rendimiento general del dispositivo.




