
No hay nada malo con sus ojos. Pero debido a un raro trastorno nervioso, Elize (10) todavía tiene mala visión. La niña padece ADOA, una enfermedad incurable que puede provocar ceguera y, en ocasiones, sordera. Los habitantes de su ciudad natal, vistiendo alegres jerseys navideños, recaudan dinero para la investigación científica de esta enfermedad, que afecta a 1 de cada 50.000 personas.
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