
Una septuagenaria sin calefacción tras el fallecimiento de su vecina
Dina Lalie, una septuagenaria vulnerable que depende de oxígeno, regresó a su hogar en Valence-sur-Baïse, Francia, tras una hospitalización de veinte días. Su regreso, sin embargo, se convirtió en una pesadilla cuando descubrió que su vivienda estaba helada: el suministro de gas había sido cortado. Durante más de una semana, a pesar de sus múltiples intentos de contactar a Primagaz, la situación se mantuvo sin cambios.
Condiciones difíciles tras la hospitalización
Al regresar a su casa en la calle del 19 de marzo, Dina se encontró con un ambiente completamente inhóspito. Sin agua caliente, le resultaba complicado tanto lavarse como realizar tareas cotidianas como la cocina. “Después de un accidente en 2021, perdí movilidad”, explica Dina. “Ahora vivo en el frío y no puedo moverme mucho. Además, estoy bajo oxígeno.”
El organismo de vivienda social que administra la pequeña urbanización se mostró incapaz de ayudarla. Aunque Primagaz tiene un contrato para todas las viviendas de la zona, el contrato de gas de Dina es individual, lo que complicó aún más su situación.
Problemas con el medidor de gas
Desde el primer día, Dina intentó reactivar el gas. “Llamé al servicio de emergencia y me dieron instrucciones para reiniciar el medidor. Sin embargo, no funcionó”, relata. Sus vecinos le informaron que los empleados de Primagaz habían revisado su medidor en su ausencia y, según parece, lo habían desactivado. “Realmente le bloquearon el medidor”, dice Stéphanie, su asistente personal.
“El medidor está completamente bloqueado, como si fuera un impago, pero Dina siempre paga sus facturas. No hay razón para que esté inactiva”, continúa Stéphanie.
Apoyo incondicional de su asistente
A pesar de la situación desesperante, Stéphanie ha sido un apoyo fundamental para Dina. Le proporcionó un pequeño radiador eléctrico y una manta térmica. “No es suficiente para calentar adecuadamente una casa de 60 m², pero al menos me ayuda a pasar el día y, sobre todo, las noches que caen a 10° en mi habitación”, señala Dina.
Respuesta tardía de Primagaz
Después de varios intentos infructuosos, el lunes pasado, Primagaz finalmente se puso en contacto con Dina. “Dijeron que iban a involucrar a otra compañía y que resolverían el asunto”, cuenta Dina. Una camioneta llegó poco después, y por fin, se pudo restaurar la calefacción en su casa. El proveedor de energía reconoció que habían confundido el medidor de Dina con el de su vecina fallecida y presentaron sus disculpas. Además, anunciaron un “geste commercial” como compensación.
Reflexiones finales
La historia de Dina Lalie pone de relieve la fragilidad de las personas mayores y la importancia de sistemas de atención al cliente efectivos en servicios esenciales como el gas. La buena voluntad de su asistente y la comunidad local fueron cruciales para superar una situación que podría haber tenido consecuencias graves en la salud de Dina. La confusión con el medidor resalta la necesidad de procesos más claros y eficientes en servicios públicos, especialmente en momentos críticos.




