
THOMAS SAMSON / AFP
César 2026 : avec son hommage osé à Jim Carrey, Benjamin Lavernhe a secoué la cérémonie comme jamais.
Un Inolvidable Homenaje a Jim Carrey
La ceremonia del César 2026 fue un evento que dejó huella, y no solo por la entrega de premios, sino por el emotivo homenaje que Benjamin Lavernhe dedicó a Jim Carrey, el gran invitado de la noche. Carrey recibió un premio especial y Lavernhe, como maestro de ceremonias, utilizó su discurso de apertura para expresar su admiración por el icónico actor.
Un Discurso Cargado de Emoción
Lavernhe comenzó su discurso recordando un momento fundamental de su infancia: “Salí del cine después de ver The Mask y fui incapaz de recoger mi mandíbula”. Con lágrimas en los ojos, relató cómo, a los diez años, había descubierto en Carrey no solo a un actor, sino a “un artista inmenso, con un talento sin límite”. La audiencia, sensible a su emotividad, respondió con un estrepitoso aplauso.
El Espectáculo Comienza
El verdadero espectáculo llegó cuando Lavernhe presentó un “regalo especial”, el auténtico máscara de The Mask de 1994, que había sido expuesta en el museo de cine de Lyon. Al ponérsela, los asistentes disfrutaron de una secuencia plagada de humor y nostalgia en la que homenajeó el famoso papel de Carrey.
Un Acto Deslumbrante
Con el disfraz del personaje, Lavernhe no solo se limitó a vestir el icónico traje amarillo, sino que también interpretó una de las escenas más memorables, bailando junto a una bailarina al ritmo de “Hey Pachuco”. La actuación fue tan impresionante que rivalizó con la popularidad de programas de danza en la televisión francesa.
El Regreso de “Sancho de Cuba”
En un acto final que dejó a la audiencia boquiabierta, Lavernhe recreó otra de las escenas emblemáticas de la película, transformándose en “Sancho de Cuba”, un personaje secundario en el film. Con maracas en mano y acompañado de un variopinto grupo de bailarines, cerró su actuación entre vítores y aplausos, destacando la importancia del cine en la cultura.
Conclusiones Finales
El homenaje de Benjamin Lavernhe no solo fue un tributo a Jim Carrey, sino una celebración de la magia del cine y su capacidad para evocar emociones profundas. Su actuación y sinceridad resonaron en cada rincón del auditorio, dejando claro que el legado de Carrey continúa inspirando a nuevas generaciones.



