Berlín ha acusado a Pekín de haber apuntado con un láser a un avión alemán en el Mar Rojo, mientras que la China desmintió estas alegaciones, considerándolas «completamente incompatibles con los hechos». Durante una conferencia de prensa, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, señaló que «las dos partes deben adoptar una actitud pragmática, reforzar la comunicación en tiempo oportuno y evitar los malentendidos y los errores de cálculo».
El martes, Alemania había afirmado que un avión de su ejército había sido blanco de un láser chino el 2 de julio en el Mar Rojo. Como consecuencia, el embajador de China en Berlín fue convocado por el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán.
El avión alemán participaba en la operación Aspides de la Unión Europea, destinada a proteger el tráfico marítimo contra ataques provenientes de los rebeldes Houthis en Yemen. Según un portavoz del Ministerio de Defensa alemán, el avión fue apuntado «sin razón ni contacto previo» por un buque de guerra chino durante un vuelo de vigilancia rutinaria.
El uso del láser por parte del buque chino supuso «un riesgo para la seguridad de las personas y los materiales», agregó el portavoz, aunque no precisó la naturaleza del láser utilizado.
«Misiones de escolta»
Mao Ning destacó que los buques chinos realizan misiones de escolta en el golfo de Adén y en las aguas somalíes, «contribuyendo así a la seguridad de las rutas de navegación internacionales».
China ha enfrentado críticas en varias ocasiones por acciones de intimidación marítima mediante el uso de láseres. En febrero de 2023, un barco de su marina fue acusado de haber usado un «láser de tipo militar» contra un barco de los guardacostas filipinos en el Mar de China Meridional.
En 2022, Australia acusó a la armada china de haber apuntado un láser militar contra uno de sus aviones al norte de Australia. Estos incidentes reflejan un patrón creciente de tensiones en las aguas del Indo-Pacífico.
Desde 2017, China cuenta con una base militar en Yibuti, que da acceso al golfo de Adén y a la desembocadura del Mar Rojo. Esto le permite a Pekín asegurar sus vastos intereses geopolíticos y económicos, que abarcan sectores como el transporte, la industria y la energía en la región.
La reciente controversia entre Alemania y China pone de relieve una vez más las crecientes tensiones en las relaciones internacionales contemporáneas, especialmente en áreas estratégicas clave como el Mar Rojo y el Mar de China Meridional. No solo se trata de dos naciones, sino que este tipo de incidentes puede tener ramificaciones significativas en el ámbito global, afectando a la cooperación internacional y a la estabilidad en las regiones afectadas.
La situación entre Alemania y China resalta la compleja red de interacciones geopolíticas que definen el siglo XXI. La necesidad de comunicación efectiva y de resolución de conflictos es más importante que nunca en un mundo donde los errores de cálculo pueden desencadenar reacciones en cadena. Estar conscientes de estos desafíos puede ayudar a construir un futuro más seguro y estable para todas las naciones involucradas.
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