
MAGALI COHEN / Hans Lucas via AFP
L’examen du budget 2026 au Parlement, à partir de ce lunes 20 octobre, s’annonce inédit sous la Ve République. (Photo d’illustration de Sébastien Lecornu s’exprimant à l’Assemblée le 16 octobre)
El debate sobre el **presupuesto** de Francia para el año **2026** comienza hoy, marcando un hito en la historia de la **Ve República**. Esta es la primera vez desde 1958 que el Parlamento francés se encuentra en una situación tan compleja: el **gobierno** no cuenta con mayoría en la **Asamblea** y además ha decidido no utilizar el **artículo 49.3** de la Constitución, un recurso que le permitía adoptar presupuestos sin someterlos a votación.
Este panorama tan incierto ha llevado a que los parlamentarios tengan que prepararse para intensos debates a partir de hoy, con un **proyecto de ley** que contempla más de **1,800 enmiendas** presentadas por la oposición. A partir de ahora, el **HuffPost** analizará los obstáculos que se presentan en la búsqueda de un acuerdo para el presupuesto antes del 31 de diciembre.
El poder de las enmiendas
El hecho de que el gobierno haya optado por no recurrir al artículo 49.3 altera notablemente el proceso **parlamentario**. Cada medida votada en el hemiciclo ahora tiene una oportunidad de ser incluida en el texto final, a diferencia de los años anteriores, donde este mecanismo eliminaba de un plumazo cualquier elemento que pudiera generar controversia.
Las enmiendas serán defendidas con vehemencia por sus autores, lo que podría alargar considerablemente los debates. Sin embargo, los grupos parlamentarios parecen conscientes de la necesidad de restringir el número de enmiendas presentadas para garantizar debates más **sustanciales**. Olivier Faure, del **Partido Socialista**, afirmó que se limitarán a **250 enmiendas** para mantener un diálogo efectivo. De igual manera, se muestra disposición en otros partidos, como el **RN** y La France Insoumise, para encontrar un equilibrio en el número de propuestas.
Hacia un presupuesto “Frankenstein”?
Con una Asamblea compuesta por bloques minoritarios y diversidad de opiniones, existen preocupaciones sobre la posibilidad de que el resultado final del presupuesto se convierta en un **”presupuesto Frankenstein”**. Este término, acuñado por el especialista en derecho constitucional Benjamin Morel, hace referencia a un presupuesto formado por diversas partes contradictorias.
El **Senado**, que cuenta con una amplia mayoría de derecha y centristas, también está preparado para realizar cambios en el texto. El senador Claude Malhuret (Horizons) ha señalado que se enfocarán en ayudar al gobierno a resistir la presión de la izquierda y a remover cualquier elemento que considere inconveniente.
La censura planea
Aunque el primer ministro **Sébastien Lecornu** ha sorteado con éxito dos mociones de censura, la amenaza sigue presente en el ambiente político. Los grupos parlamentarios pueden presentar una moción de censura en cualquier momento, lo que complicaría aún más la discusión del presupuesto.
Particularmente, durante el examen de una enmienda propuesta por el gobierno sobre la **suspensión de la reforma de pensiones** de 2023, se vislumbran posibles conflictos. Los partidos de oposición han planteado que tales concesiones podrían ser un **engaño** o incluso una **trampa** para el gobierno. El líder de los diputados socialistas, Boris Vallaud, ha insistido que, sin la suspensión, la **estabilidad del gobierno** estaría en juego.
Un calendario ajustado
El entorno inusual de este examen presupuestario viene acompañado de un calendario bastante estricto. Es imprescindible que el presupuesto sea promulgado antes del **31 de diciembre**, tras su revisión por parte del **Consejo constitucional**.
Los debates iniciarán en la comisión de finanzas de la Asamblea y continuarán en una sesión pública que podría extenderse hasta el **23 de noviembre**, antes de ser enviado al Senado. Si no se llega a un acuerdo en un plazo de 70 días, el ejecutivo podría imponer su presupuesto mediante **órdenes** sin someterlo a votación, lo que sería un compendio de las decisiones tomadas a lo largo del proceso.
En última instancia, el futuro del presupuesto de 2026 enfrentará pruebas significativas en un contexto donde el **debate** es crucial para la formulación de una política fiscal efectiva y justa. Sin embargo, con tantas dudas e incertidumbres, se presagia un camino complicado hacia la aprobación de un presupuesto que refleje las necesidades de los franceses.



