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La télé australienne révèle comment cinq footballeuses iraniennes, ici le 8 mars à Gold Coast, ont échappé à la surveillance de leurs gardiens pour demander l’asile dans le pays.
Recientemente, cinco jugadoras del equipo femenino iraní de fútbol lograron un asilo en Australia tras ser etiquetas de “traidoras” en su país. Este acontecimiento ha capturado la atención mundial tras su valentía al negarse a cantar el himno nacional antes de un partido de la Copa de Asia, celebrado en tierras australianas.
Los riesgos del retorno a Irán
El Ministro del Interior australiano, Tony Burke, anunció el 10 de marzo que las autoridades decidieron conceder asilo temiendo por la seguridad de las jugadoras si regresaban a Irán. Su situación no era sencilla: estaban bajo estricta vigilancia por parte de un equipo de control iraní y no podían moverse libremente en su hotel, según informes de diversos medios, incluyendo la BBC.
Detalles de la evasión
La fuga se llevó a cabo en la noche de lunes a martes. Las cinco mujeres, incluyendo a la capitana Zahra Ghanbari, lograron salir de su hotel en Gold Coast y fueron llevadas a un lugar seguro por la policía australiana. Burke mencionó que había firmado su solicitud de visa humanitaria la noche anterior.
Conversaciones secretas con las autoridades australianas
Las autoridades australianas habían mantenido conversaciones en secreto con las jugadoras durante varios días. Un oficial de policía se infiltró en los equipos del hotel para ofrecer ayuda a las iraníes. Fue entonces que se determinó que cinco de ellas buscaban quedarse en Australia.
El proceso de toma de decisiones
Una vez aisladas, las jugadoras se encontraron con Naghmeh Danai, una agente de inmigración, quien les explicó las opciones de asilo. Según Danai, las deportistas estaban visiblemente estresadas y preocupadas por sus familias y pertenencias en Irán. La confusión y el miedo eran palpables en sus preguntas sobre cómo podrían sobrevivir en un país donde no hablaban el idioma.
Resistencia de sus supervisores
Tras la fuga de las jugadoras, sus supervisores intentaron localizarlas rápidamente en los pasillos del hotel, incluso golpeando puertas en su desesperación. Testigos relataron a medios que la escena era caótica y reflejaba el estrés de los encargados que sentían haber fallado en su vigilancia.
Reacciones y futuro incierto
El resto del equipo iraní se prepara para salir hacia Kuala Lumpur. Eventos caóticos ocurrieron en el aeropuerto de Sydney, donde manifestantes exigían que se salvara a las demás jugadoras del equipo. La situación revela no solo la lucha personal de estas mujeres, sino también la necesidad urgente de atención a los derechos humanos en Irán.



