
d3sign / Getty Images
La émétophobie es un verdadero calvario para las personas afectadas (foto de ilustración).
« Ma vie a été un combat. Il n’y a pas eu un jour où je n’ai pas eu peur de vomir. » Alice, Parisienne de 27 ans, recuerda vívidamente el momento en que se convirtió en émétophobe. De un día para otro, desarrolló un miedo pánico a vomitar y a ver a otros hacerlo.
¿Qué es la émétophobie?
« J’avais 7 ans et j’étais en vacances à la montagne avec mes parents. Nous étions dans un restaurant où il y avait beaucoup d’odeurs. J’ai eu une montée d’angoisse et je me suis sentie nauséeuse, » narra Alice. Tras esa experiencia, el miedo se convirtió en una constante en su vida.
Orígenes de la fobia
Alice explica que el miedo no solo apareció tras aquel evento, sino que se intensificó con el tiempo. « Je suis rentrée de vacances, et j’ai mis plusieurs jours à accepter d’aller à l’école, » recuerda.
Impacto en la vida diaria
« J’ai commencé à avoir peur de tout et développé une série de phobies associées à l’émétophobie : phobie scolaire, phobie des transports… » Estas fobias se derivan de una constante búsqueda de evitar situaciones donde podría vomitar, enfatiza Alice.
Sobrevivir en la sociedad
La psicóloga Amélie Boukhobza, especialista en el tema, señala que esta fobia puede transformar por completo la vida social y personal de quien la padece. « L’émétophobie organise votre vie entière, » dice Boukhobza.
Las características del trastorno
La terapeuta afirma que este trastorno afecta principalmente a las mujeres, aunque no se han determinado razones concluyentes. Los aspectos relacionados con el embarazo, como las náuseas, también son factores que complican la situación para algunas mujeres.
Sentimientos de soledad
Alice comparte: « C’est comme si je n’avais pas eu d’enfance, j’étais dans la peur en permanence. » Ella encontró alivio a través de la medicación a los 15 años, pero sigue considerando su fobia como parte de su vida.
La búsqueda de apoyo
En la actualidad, las redes sociales han permitido que las personas compartan sus experiencias, ayudando a desestigmatizar el trastorno. « Je me suis aperçue que les personnes concernées se sentaient seules, n’en parlaient pas, et avaient souvent honte, » expresa Boukhobza.
Herramientas para enfrentar la fobia
Boukhobza ha desarrollado un kit con herramientas para ayudar a las pacientes a gestionar la émétophobie. « On va donc traiter ce fond d’anxiété et mettre en place des outils pour réguler les montées d’angoisse, » concluye.




