
El municipio tiene que tratar con los residentes locales, que quieren estar seguros de vivir a una distancia segura de los molinos de viento. El año pasado, el Consejo de Estado estableció que las normas ambientales no estaban establecidas correctamente. Actualmente se están elaborando nuevas reglas a nivel nacional y serán adoptadas por la Cámara de Representantes el próximo año.
