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Vista aérea del puente Morandi colapsado en Génova, el 19 de agosto de 2018.
Después de casi ocho años del trágico colapso del puente Morandi en Génova, Italia, se han pronunciado las primeras sentencias. El 16 de julio, un tribunal condenó a treinta y dos acusados a penas de prisión que van de 2 a 12 años. Este viaducto se derrumbó el 14 de agosto de 2018, cuando varios vehículos cayeron al vacío, resultando en 43 muertes.
Los responsables del colapso
Entre los condenados se encuentran varios ex-ejecutivos de Autostrade per l’Italia (Aspi), la empresa que administraba el puente. Giovanni Castellucci, quien ya cumple condena por otro accidente que ocurrió en 2013 y que dejó 40 muertos, recibió la sentencia más severa por homicidio involuntario y negligencia. Durante el juicio, se declaró: “Me siento responsable pero no culpable”.
Defensa y alegaciones
La defensa de Castellucci sostiene que el colapso fue causado por un vicio oculto en la construcción, específicamente corrupción en los cables del puente, y no por la falta de mantenimiento. Esta afirmación se presentó en un juicio que se llevó a cabo en 2022, bajo condiciones inusuales.
Un panorama preocupante
La caída del puente no solo es un trágico recordatorio de la fragilidad de la infraestructura italiana, sino que también destaca la falta de mantenimiento adecuado por parte de Autostrade. Las penas impuestas a otros altos ejecutivos de la empresa, de cinco años y medio y 11 años, reflejan la gravedad de la negligencia en la gestión.
Falta de intervención adecuada
Los magistrados subrayaron que, entre la inauguración del puente en 1967 y su colapso en 2018, se omitieron intervenciones mínimas de mantenimiento que hubieran podido reforzar los cables del pilar número 9, que se derrumbó ese fatal día. La fragilidad de los cables era conocida, y algunos trabajos se habían realizado en pilares similares, pero el pilar 9, donde se había planeado hacer trabajos, nunca fue atendido.
Reacciones tras el veredicto
La sentencia ha traído alivio a los familiares de las víctimas. Michele Matti Altadonna, hermano de una de las víctimas, expresó: “Hoy podemos decir que hay culpables por nuestros seres queridos asesinados”. La noticia fue recibida con satisfacción por Edoardo Rixi, vice-ministro de Infraestructuras, quien destacó que “el colapso no fue una fatalidad, sino el resultado de graves errores y omisiones”.
Implicaciones futuras
Este caso no solamente se refiere a una tragedia personal, sino que plantea un considerable interrogante sobre la seguridad de la infraestructura en Italia. El desastre del puente Morandi es un recordatorio de la importancia de la vigilancia y el mantenimiento en las obras públicas para prevenir futuros incidentes trágicos.





