
Abdelatif Mohamed Abou Aliya, un agricultor del **village de al-Mughayyir**, cerca de **Ramallah en Cisjordania**, se ha visto afectado por recientes **acciones destructivas** que han dejado su tierra devastada. “Ils les ont complètement déracinés et rasés, sous des motifs fallacieux”, explica a la agencia AFP. Este agricultor ha perdido **olivos de más de 70 años** en una extensión equivalente a un hectárea sin mencionar a los responsables.
A pesar de esta pérdida devastadora, Abou Aliya ya ha comenzado a replantar sus árboles, junto con otros habitantes del pueblo que buscan recuperar lo que han perdido. Este acto de **resiliencia** es fundamental para la comunidad, ya que los olivos no solo representan un recurso económico, sino también un símbolo de identidad y cultura.
Un **fotógrafo de la AFP** ha capturado imágenes impactantes que muestran la devastación, con campos **destrozados** y olivos yaciendo en el suelo, símbolo de la **agricultura palestina** y su conexión con la tierra.
Mientras tanto, varios **bulldozers** estaban realizando trabajos en **las alturas de al-Mughayyir**, uno de ellos exhibiendo un **bandera israelí**. La presencia de vehículos militares en la zona subraya la tensión persistente y la lucha por la tierra entre israelíes y palestinos.
« Forcer les gens à émigrer »
La situación es vista por muchos como un intento de **control** y de **forzar la emigración** de los pueblos palestinos. Según Ghassan Abou Aliya, un representante de una asociación agrícola local, esta operación es solo el inicio de un **plan mayor** que podría extenderse a toda **Cisjordania**. La comunidad está alarmada, ya que algunos han indicado que las acciones destructivas comenzaron el **jueves anterior**.
Informes de una **ONG palestina** mencionan que al menos **14 personas fueron arrestadas** en el pueblo en un lapso de tres días, lo cual intensifica el temor entre la población local. La **respuesta militar israelí** se ha justificado en base a supuestas **amenazas de ataque**, lo que genera un ciclo de violencia y represión.
Un comunicado de prensa indicó que un individuo de al-Mughayyir fue arrestado, acusado de estar involucrado en una **”ataque terrorista”**. La violencia ha escalado después de que un joven de 18 años fuera **fatalmente herido** por el ejército israelí, resaltando el conflicto no solo como una disputa territorial, sino como una **crisis humanitaria** para los palestinos.
« Des opérations de modelage », selon un général de Tsahal
En un informe de *The Times of Israel*, el **general Avi Bluth**, jefe del Comando Central, amenazó con que al pueblo de al-Mughayyir “le harían pagar un alto precio” por el ataque cometido, lo que se tradujo en “operaciones de modelado”, un eufemismo que refiere directamente al **arrecido de árboles**. Todo esto en medio de un contexto de violencia creciente en la región, donde se estima que **30 hectáreas** de olivares han sido destruidas.
Este ciclo de violencia ha llevado a la vida en Cisjordania a un punto crítico. De acuerdo con los datos de la **AFP**, **971 palestinos** han perdido la vida desde el comienzo de la guerra en Gaza, reflejando una realidad escalofriante para las comunidades locales que enfrentan represión y desplazamiento.
Al menos **36 israelíes**, incluidos civiles y soldados, también han sido víctimas de ataques palestinos o durante operaciones militares. Este **cálido de violencia** resalta la injusticia y la brutalidad que enfrenta una población atrapada entre el deseo de vivir en paz y la opresión continua.
En la actualidad, aproximadamente tres millones de palestinos residen en Cisjordania, un territorio ocupado por **Israel desde 1967**, junto a cerca de 500,000 israelíes, muchos de los cuales viven en **colonias ilegales** según el derecho internacional, lo que complica aún más la posibilidad de una solución pacífica.
La situación en al-Mughayyir simboliza la lucha más amplia entre israelíes y palestinos. Las acciones de despojo de tierras y el uso de la violencia reflejan un conflicto que no solo es territorial, sino humano. La comunidad palestina, con su rica cultura agrícola, se encuentra en un punto de quiebre, luchando por su existencia y su derecho a la tierra. Sin embargo, la resiliencia de sus habitantes, como Abdelatif Abou Aliya, ofrece una luz de esperanza para la transformación de una sociedad en crisis.
